En un mundo donde la técnica y la tecnología avanzan a pasos agigantados, la medicina sigue necesitando algo que ninguna máquina puede sustituir: la presencia humana, la escucha activa y la conexión genuina con quien sufre. Con esa convicción, la Facultad de Medicina de la UNAM, en alianza con Doctor Payaso A.C., realizó la ceremonia de graduación y clausura de la segunda generación del curso “Humanización de la Medicina. El nuevo rol del líder médico”, en la que cerca de 100 estudiantes recibieron su constancia como Doctoras y Doctores Payaso tras completar seis módulos vivenciales.

La doctora Ana Carolina Sepúlveda Vildósola, Directora de la Facultad de Medicina, destacó: “Hace 18 años conocí al Doctor Payaso. Yo trabajaba en el Hospital de Pediatría del Centro Médico Nacional Siglo XXI y de repente se te aparecían de la nada unos entes vestidos de payasos brincando por los pasillos. La verdad es que en ese entonces lo único que veía era su acercamiento con las y los pacientes, particularmente los de oncología, y notaba el impacto que esto tenía en ellos y sus acompañantes, por lo que poco a poco me fui convenciendo de que ésta era una buena estrategia”, señaló.

“Después, cuando ya estaba en otro nivel directivo a nivel nacional en el IMSS, se me acercó Doctor Payaso otra vez y me propuso realizar un programa de humanización de la medicina con las y los residentes de especialidades médicas de todo el país. Hicimos un programa muy interesante; fue una experiencia intensiva de un fin de semana, muy parecida a la que ustedes vivieron. Ahí fue donde me convencí por completo de que esta estrategia no sólo era valiosa para las y los pacientes y sus familiares, sino también para quienes participaban en el curso. Más adelante, cuando organizaba congresos de educación médica, el Doctor Payaso colaboró en un congreso que se realizó poco después del sismo de 2017, en un momento en el que todos necesitábamos ese tipo de intervenciones”, expresó.

Al agradecer el apoyo de Pfizer México y GNP Seguros, la doctora Sepúlveda Vildósola felicitó a las y los graduados de la segunda generación UNAM y resaltó: “La Facultad de Medicina no sólo debe preocuparse por formar buenos médicos, sino también buenos seres humanos, y este programa forma parte de ese esfuerzo por humanizar la medicina y fortalecer las habilidades emocionales de las y los estudiantes. Ahora hay que contagiar esta alegría y este crecimiento con todos sus 13 mil 500 compañeros y compañeras”, y destacó que ya se está haciendo todo el trabajo posible para realizar la próxima edición de este proyecto.

Por su parte, Jorge Alejandro García Rodríguez, mejor conocido como Dr. Chiflón, Director de Doctor Payaso A.C., compartió: “Estamos cerrando un programa que no es un programa más, estamos celebrando un proceso transformador. Después de estos seis módulos vivenciales, hoy se gradúa esta segunda generación de Doctor Payaso de la UNAM”. 

Recordó las cifras que enfrenta la formación médica: 1 de cada 3 estudiantes de medicina presenta síntomas de ansiedad y cerca del 30% depresión, mientras que estudios recientes realizados en la propia Facultad de Medicina reportaron depresión en el 49%, ansiedad en el 66% y estrés en el 73%. “Ustedes eligen cuidar la vida en un momento en el que están aprendiendo a sostener la suya propia. Eso representa una enorme carga académica, emocional y personal. Se los digo de corazón, las y los admiro. Por eso lo que vivieron estos meses tiene tanto valor”, expresó. Añadió que los estudios con la primera generación demostraron reducciones significativas en depresión y ansiedad, así como mejoras en atención, claridad emocional y comunicación. “Está claro: la medicina necesita conocimiento, ciencia, técnica, disciplina y rigor, pero también necesita de un médico presente, de empatía, de compasión”, afirmó.

El Dr. Chiflón destacó la relevancia de formarse desde el arte clown como una herramienta para reconectar con la humanidad propia y la de las y los pacientes. “El arte clown les enseña algo que a veces la formación médica olvida: que el humor no niega el dolor, lo acompaña. La risa no sustituye al tratamiento, pero abre una puerta a la humanidad. La nariz roja no es un disfraz, es una invitación a estar presentes con más autenticidad, con más escucha, con más corazón”, expresó. Agradeció a las y los familiares, maestros y aliados por sostener a las y los estudiantes durante el proceso y los invitó a aprovechar la inercia de lo aprendido. “Lleven lo aprendido a sus guardias, a cada consulta, a cada pasillo de hospital, a cada encuentro difícil. Cuando estén cansados, recuerden respirar, hacer su step out”, indicó mientras conducía una breve dinámica de regulación emocional con las y los asistentes. Para cerrar, celebró que con esta generación se alcanzaron 1,045 voluntarios certificados en todo el país.

Acto seguido, la doctora Andrea del Bosque, Líder Médico de Vacunas en Pfizer México, comentó: “En Pfizer creemos profundamente en la ciencia, en la innovación, en el poder de la medicina para transformar vidas, pero también estamos convencidos de que detrás de cada bata blanca hay una persona que siente, que vive momentos de agotamiento, de incertidumbre y una enorme carga emocional”. Por ello, destacó que la alianza con Doctor Payaso, la Facultad de Medicina y GNP permite abrir espacios donde las y los futuros médicos pueden reconectarse con su lado humano, aprender a gestionar emociones y entender que pedir apoyo también es parte del cuidado. “Nos inspira profundamente ver a esta nueva generación comprometida por transformar la manera en que se vive y se ejerce la medicina en México”, añadió.

Asimismo, Diana Wright, Directora de Servicio y Operación de GNP México, compartió: “Sé perfectamente el esfuerzo que lleva la certificación, ya que tengo la fortuna de ser también voluntaria en Doctor Payaso y pertenezco a la generación 20. Entre guardias, exámenes, la exigencia de su carrera y todo se dieron el tiempo de aprender a sanar no sólo con el estetoscopio, sino también con el juego y la conexión humana”, Subrayó que “lo más importante son las personas. El paciente no es un número de expediente, es una persona que necesita esperanza”. Finalmente animó a las y los nuevos doctores Payaso a recordar siempre la importancia de estar protegidos y a aplicar los valores aprendidos en su práctica profesional.

Posteriormente, Erick Gómez Ramírez, representante de la Segunda Generación UNAM, compartió: “Quizás llegamos con curiosidad, con miedos o con el deseo de ayudar, sin saber que en este proceso no sólo íbamos a aprender a acompañar a otros, sino también a encontrarnos con nosotros mismos”. Destacó que cada dinámica les permitió reflexionar, sentir y descubrir que para brindar alegría y acompañamiento, primero deben aprender a abrazar su propia historia. “Este proceso transformó profundamente mi manera de ejercer la medicina. Me enseñó que antes de ver un diagnóstico, debo ver a una persona; que antes de indicar un tratamiento, debo escuchar con atención; y antes de hablar, debo estar verdaderamente presente”, concluyó.

Pilar Campos Paniagua, Directora de Felicidad que Sirve, cerró las intervenciones con una reflexión que conectó la ciencia, la emoción y el compromiso humano: “Hoy se gradúan casi 100 estudiantes de medicina que decidieron formarse para transformar la experiencia humana de quien atraviesa miedo, dolor e incertidumbre, y en estos tiempos eso es algo revolucionario”. Recordó que la neurociencia ha demostrado que cuando una persona se siente segura y acompañada regula mejor el estrés, disminuye la ansiedad y enfrenta mejor el dolor, por lo que “la nariz roja es un entrenamiento en empatía, escucha, presencia y conexión humana”. A continuación, condujo una visualización para que cada graduado definiera su compromiso personal y recordó los cinco valores de Doctor Payaso: amor, alegría, humildad, integridad y respeto, invitándolos a vivirlos cada día de su vida profesional.

Al término de los discursos, las y los estudiantes se colocaron sus batas y narices rojas. Sus familiares y acompañantes rodearon el recinto y, frente a frente, entregaron los folders con las constancias en un emotivo abrazo que selló el cierre de esta segunda generación. Durante el evento también estuvieron presentes integrantes del staff de la certificación y del equipo organizador, quienes recibieron un reconocimiento por su gran labor.

Daniel Gallardo