En las últimas dos décadas, los brotes epidémicos, desastres naturales y emergencias sanitarias han incrementado su frecuencia e intensidad, planteando nuevos retos para los sistemas de salud y para la toma de decisiones éticas en contextos de crisis. Bajo esta reflexión, el doctor Mauricio Rodríguez Álvarez, profesor del Departamento de Microbiología y Parasitología de la Facultad de Medicina y vocero del Programa Universitario de Investigación sobre Riesgos Epidemiológicos y Emergentes, impartió la octava sesión del Ciclo de Conferencias dedicadas a la Ética y Bioética, en conjunto con el Seminario sobre Medicina y salud, realizada el pasado 13 de mayo.
Durante la ponencia transmitida a través de YouTube, el doctor Mauricio Rodríguez explicó que, frente a escenarios de emergencia, la ética y la bioética se convierten en herramientas fundamentales para orientar decisiones relacionadas con la distribución de recursos, la atención médica y la protección del personal de salud. “Las crisis sanitarias no suspenden la ética, la vuelven más necesaria”, afirmó.
En el contexto del Objetivo 8 de la Agenda de Salud Sostenible para las Américas 2018-2030 de la Organización Panamericana de la Salud, el especialista también alertó sobre la vulnerabilidad de la infraestructura hospitalaria en América y señaló que México presenta una alta exposición a fenómenos como ciclones, inundaciones, sequías, incendios, sismos y actividad volcánica, lo que incrementa los desafíos para la respuesta sanitaria.
Asimismo, identificó varios aprendizajes clave aprendidos durante la pandemia de COVID-19 y del brote de Mpox. “La inequidad mata, la transparencia genera confianza, el personal de salud requiere protección ética y la ciencia necesita humildad para comunicar incertidumbre”, enfatizó. También destacó que el estigma enferma, como ocurrió con la viruela símica, donde los prejuicios generaron discriminación, miedo y desinformación.

Entre los principales dilemas actuales mencionó la asignación de recursos, la tensión entre vigilancia epidemiológica y privacidad, las restricciones de libertades, el nacionalismo sanitario y el uso de inteligencia artificial. Asimismo, consideró, la resiliencia institucional será clave para enfrentar los retos futuros derivados del cambio climático, la fatiga social y la desconfianza hacia las instituciones.
Finalmente, en la sesión moderada por la licenciada Indrani Morales Astudillo, responsable del Programa Institucional de Ética y Bioética de la Facultad de Medicina, y por el doctor Luis Armando Martínez Gil, Coordinador de Proyectos del Seminario sobre Medicina y Salud, el doctor Rodríguez Álvarez invitó a todos los oyentes y comunidades universitarias a fortalecer la solidaridad social y avanzar hacia una gobernanza anticipatoria que priorice la preparación y la protección de las comunidades. “La ética en brotes, emergencias y desastres no consiste únicamente en decidir quién recibe recursos escasos, tenemos que construir sociedades capaces de proteger la dignidad humana, reducir desigualdades y sostener la solidaridad incluso en momentos de incertidumbre y crisis”, concluyó.
Octavio Araujo


