Soy Elena Hernández Angeles, licenciada en Fisioterapia en el área de Geriatría y docente en la Licenciatura en Fisioterapia. Lo que me cautivó de la Fisioterapia en Geriatría es la posibilidad de generar un impacto profundo en la calidad de vida de los adultos mayores. A diferencia de otras áreas donde el objetivo suele centrarse únicamente en recuperar una lesión o mejorar el rendimiento físico, en Geriatría cada intervención tiene un componente funcional, emocional y humano muy importante.
Trabajar con adultos mayores permite acompañarlos en procesos donde conservar la independencia, prevenir caídas, disminuir el dolor o simplemente lograr que vuelvan a realizar actividades significativas para ellos, puede transformar completamente su día a día. Es un área que demanda mucha sensibilidad, escucha y empatía, porque detrás de cada paciente existe una historia de vida, procesos emocionales, pérdidas, adaptación y resiliencia.
Con el paso de los años, mi percepción del adulto mayor ha evolucionado enormemente; hoy entiendo la vejez como una etapa diversa, activa y llena de posibilidades. He aprendido que envejecer no significa dejar de participar, aprender o disfrutar, y que muchas veces lo que más necesita un adulto mayor es ser visto, escuchado, respetado y tratado con dignidad.
Considero que uno de los retos más importantes que enfrentamos las mujeres en el área de la salud es demostrar constantemente nuestra preparación, capacidad y liderazgo profesional en espacios académicos, clínicos y directivos donde todavía existe una brecha de representación femenina en la toma de decisiones. Sin embargo, la creciente participación de mujeres en Fisioterapia ha enriquecido profundamente la profesión. Hemos contribuido a fortalecer un enfoque más humano, integral y centrado en la persona, promoviendo también el trabajo interdisciplinario, la empatía y la sensibilidad hacia las necesidades físicas, emocionales y sociales de los pacientes.
Busco promover una atención humanista, donde los estudiantes aprendan a valorar la individualidad de cada paciente, entendiendo que detrás de una limitación funcional puede existir miedo, duelo, aislamiento o incluso abandono. Es importante fomentar en ellos la empatía, la escucha activa, el respeto por la dignidad y autonomía del adulto mayor, así como la sensibilidad ante los cambios físicos, emocionales y sociales propios del envejecimiento. Además, considero esencial enseñar la importancia de brindar atención con conciencia social, para que futuras y futuros fisioterapeutas se comprometan con la prevención, la educación en salud y la promoción de una atención digna e inclusiva.
Considero que un enfoque con perspectiva de género es fundamental para mejorar las políticas de cuidado dirigidas a mujeres adultas mayores porque nos permite reconocer desigualdades que muchas veces pasan desapercibidas, por ejemplo: en la vejez, los síntomas de las mujeres suelen ser ignorados, mal diagnosticados o atribuidos a “la edad”, sin considerar la salud hormonal, por ejemplo. Aunado a esto, muchas mujeres mayores dedicaron gran parte de su vida al cuidado de otros, frecuentemente dejando de lado su propia salud, estabilidad económica o desarrollo profesional, por lo tanto, llegan a su propia vejez sin jubilaciones, con menos ahorros y con mayor dependencia de sus familias o del Estado. Incorporar una perspectiva de género ayuda a diseñar políticas más sensibles a estas realidades: acceso oportuno a servicios de salud, programas de prevención, redes de apoyo, educación para el autocuidado y reconocimiento del trabajo de cuidado que históricamente hemos realizado las mujeres. Es nuestra responsabilidad, como sociedad, empoderar a la mujer mayor para que viva su vejez con dignidad y autonomía.
La Fisioterapia tiene un impacto enorme en la independencia emocional y social de una persona mayor. Recuperar movilidad, fuerza o equilibrio no sólo mejora funciones físicas; también devuelve seguridad, autoestima y autonomía. Muchas veces un paciente vuelve a salir de casa, convivir con otras personas o retomar actividades significativas gracias a que recupera confianza en su cuerpo.
Los principales objetivos en Geriatría van más allá de sólo mantener funcionalidad, prevenir deterioro o reducir riesgos de caídas, trabajamos para mejorar su calidad de vida, que la persona continúe siendo independiente en sus actividades diarias el mayor tiempo posible y conserve su participación social y familiar.
Uno de los desafíos profesionales que más me ha hecho crecer ha sido aprender a trabajar desde una verdadera conciencia social. En Geriatría comprendí que cada paciente vive realidades distintas que influyen en su salud, acceso a tratamiento y proceso de rehabilitación, y que muchas veces los avances clínicos dependen tanto del contexto emocional, familiar y social como del tratamiento fisioterapéutico en sí. También la docencia me ha hecho crecer muchísimo. Formar futuros fisioterapeutas implica una gran responsabilidad que me ha llevado a mantenerme en constante actualización y reflexión sobre mi práctica profesional y humana.
Uno de los mitos más equivocados sobre la vejez es pensar que las personas adultas mayores “vuelven a ser niños” debido a los cambios físicos propios del envejecimiento. Esta idea suele llevar a la infantilización, es decir, tratar a las personas mayores como si no pudieran tomar decisiones, comprender información o participar activamente en su vida diaria. Esto puede reflejarse en actitudes como hablarles con diminutivos, decidir por ellas sin consultarles o asumir que han perdido completamente su autonomía, actitudes que en cierto grado podrían considerarse violencia. Entendamos que envejecer no significa perder la identidad: el adulto mayor continúa teniendo experiencias, conocimientos, preferencias y derechos que debemos respetar. La Fisioterapia en Geriatría promueve que el adulto mayor mantenga su autonomía el mayor tiempo posible, reconociéndolo como una persona activa dentro de su proceso terapéutico, escuchando sus objetivos, respetando sus decisiones y adaptando las intervenciones a sus necesidades reales.


