El Programa de Salud Mental para la Facultad de Medicina (PROSAM) realizó el Seminario Permanente del Departamento de Psiquiatría y Salud Mental (DPySM), donde abordó el tema “Diseño básico de proyectos de investigación aplicados en salud mental”, en una sesión realizada el pasado 20 de mayo en el auditorio “Dr. Ramón de la Fuente Muñiz”, con la participación de la doctora Claudia Díaz Olavarrieta, investigadora del DPySM y miembro del Sistema Nacional de Investigadores nivel 2, y la doctora Silvia Aracely Tafoya Ramos, académica del DPySM, psicóloga por la UNAM y doctora en Ciencias en el campo de la Salud Mental Pública.

Durante la actividad, las especialistas abordaron la importancia de la investigación en salud mental como un problema de salud pública global. La doctora Tafoya Ramos expuso las bases metodológicas para la construcción de protocolos, destacando la necesidad de identificar vacíos en el conocimiento antes de plantear una pregunta científica. “Cuando nosotros planteamos un proyecto, lo más importante es que siempre debemos identificar cuál es el problema que nosotros queremos investigar. Lo que va a darle sentido a un problema de investigación es que realmente nosotros estemos identificando un vacío en el conocimiento. Esa es la pregunta de investigación”, explicó.
En su intervención, la doctora Díaz Olavarrieta presentó los resultados de una investigación multicéntrica sobre trastornos de la conducta alimentaria en estudiantes universitarios de México. El estudio, realizado con 610 alumnos de la UNAM, encontró que el 20% mostró sintomatología significativa, y que la insatisfacción corporal constituyó el factor predictor más relevante. “La insatisfacción corporal es lo que más nos va a predecir el que eventualmente desarrollen las personas un trastorno alimentario, con mayor peligro en mujeres jóvenes. Las estudiantes cisgénero presentaron casi 30% de sintomatología, mientras que en hombres cisgénero fue del 11%”, señaló la doctora Díaz Olavarrieta.

Las ponentes expusieron sobre las diferencias entre metodologías cuantitativas y cualitativas. La doctora Díaz Olavarrieta explicó que, en el caso de la metodología cuantitativa, la pregunta de investigación debe ser muy delimitada, medible y comprobable, mientras que en la cualitativa puede ser de tipo abierta para permitir la comprensión del fenómeno. Subrayó que, en ambas metodologías, el problema planteado debe ser factible de investigar.
La doctora Tafoya Ramos subrayó que la investigación cualitativa es igualmente rigurosa, aunque menos generalizada. “La metodología cualitativa es una metodología difícil, requiere objetivos claros, una pregunta de investigación muy delimitada y un método preciso. Es un sesgo o un desconocimiento pensar que es menos rigurosa. Yo me formé en cuantitativa y reconozco que es mucho más difícil la cualitativa”, afirmó.

Para finalizar, se abrió un espacio de preguntas en el que se abordó el uso ético de la inteligencia artificial en investigación. Las doctoras coincidieron en que la herramienta es válida siempre que exista supervisión humana y declaración explícita de su uso, además de recordar que “el primer instrumento tiene que ser la inteligencia natural”.
En nombre del doctor Diego Coronel Manzo, responsable del área educativa e innovación del PROSAM, se entregaron constancias a las ponentes y se anunció que la próxima sesión del seminario abordará el tema “Perspectivas contemporáneas en el abordaje del trauma, aportes de las terapias contextuales”.
Yoselin Gómez


