Con una mirada que entrelazó la historia, la ciencia y la ética, la doctora Lucero Ivette Becerril González, responsable del Bioterio del Instituto Nacional de Geriatría, expuso las profundas limitaciones del testeo animal, animales sometidos a mascarillas, traqueostomías y cámaras de humo, cuyos resultados muchas veces son financiados por los propios fabricantes de cigarros sin llegar a resultados reales del daño pulmonar en humanos.

Durante su participación, el pasado 27 de mayo, en la sesión mensual del Seminario “Lo que no sabemos del tabaco y deberíamos conocer”, moderada por la doctora Guadalupe Ponciano Rodríguez, académica del DSP y coordinadora de la actividad, la doctora Becerril González presentó el tema “Bioética: Límites del testeo animal en la industria tabacalera”, donde realizó un recorrido histórico desde el uso ancestral y ritual del tabaco en culturas americanas hasta su industrialización, impulsada por la invención de la máquina productora de cigarrillos en 1880, que elevó la producción de tres o cuatro piezas por minuto a 120 mil diarias. 

“Esta máquina redujo costos a la mitad y generó sobreproducción, lo que obligó a la industria a invertir fuertemente en publicidad para mantener las ventas. Se empezaron a añadir aditivos como glicerina, azúcares y mentol para hacer el producto más palatable y adictivo”, explicó. Asimismo, mostró ejemplos de campañas publicitarias históricas que utilizaron la figura médica como autoridad para validar el consumo, como la campaña “Más médicos fuman Camel”, basada en encuestas manipuladas mediante la distribución gratuita de cigarros en congresos médicos.

En el auditorio “Dr. Fernando Ocaranza”, la ponente detalló los métodos de experimentación animal empleados para estudiar la relación entre el tabaco y el cáncer, entre ellos cámaras de exposición de cuerpo completo, mascarillas con restricción física, traqueostomías y máquinas fumadoras que estandarizan la inhalación del humo. Señaló que, aunque estos estudios generaron conocimiento sobre la toxicidad de la nicotina y sus efectos en el sistema respiratorio y cardiovascular, presentaron limitaciones metodológicas importantes, como el hecho de que los roedores son respiradores nasales obligados, lo que impedía replicar el daño pulmonar observado en humanos. “Hubo generación de conocimiento, pero con reservas en la extrapolación de resultados hacia los humanos. Además, muchas investigaciones estaban financiadas por la propia industria tabacalera, lo que introdujo conflictos de interés y sesgos”, afirmó.

En la parte final de la conferencia, la doctora Becerril González abordó los fundamentos éticos que sustentan el uso de animales en investigación, comparando posturas como el antropocentrismo y el contractualismo, que históricamente justificaron estos estudios con teorías contemporáneas como el utilitarismo, la teoría de los derechos animales y el principialismo bioético. “Hoy contamos con declaraciones internacionales, como la Declaración de Conciencia de Cambridge 2012 y la de Nueva York 2024, que reconocen la conciencia y sensibilidad al dolor en mamíferos e incluso en invertebrados como los cefalópodos. Esto nos obliga a ampliar nuestro círculo de consideración moral”, subrayó.

También destacó la importancia de las tres R que básicamente son el estándar de oro de la investigación en animales en cualquier contexto, que es el reemplazo, reducción y refinamiento, así como la existencia de métodos alternativos como cultivos celulares, órganos en chip y modelos computacionales, aunque reconoció que su implementación en México es aún limitada.

La doctora Becerril González concluyó su participación reiterando que la información presentada no busca satanizar una planta que ha existido en el planeta durante cientos o miles de años, sino ofrecer una mirada crítica al uso industrializado del tabaco y a los problemas de salud pública que éste genera, derivados de la manipulación de información.

El cierre del seminario añadió una dimensión relevante sobre la exposición pasiva al humo del cigarro, que también afecta a los animales de compañía. Como se señaló desde la clínica, cada vez son más los casos de perros, gatos y otras especies domésticas que presentan daños respiratorios y cardiovasculares derivados del tabaquismo de sus dueños, para hacer conciencia y evitar fumar cerca de ellos, ventilar los espacios y, en el mejor de los escenarios, abandonar el hábito, son acciones concretas que honran el principio de no causar daño a otros seres sintientes. 

Para finalizar, se anunció que el seminario “Lo que no sabemos del tabaco y deberíamos conocer” se realiza el último miércoles de cada mes, de 13 a 15 horas, con transmisión por el canal de YouTube del Departamento de Salud Pública. Asimismo, se invitó a la comunidad a participar en el concurso para nombrar a un perrito beagle que será imagen de campañas antitabaco de la Facultad, como un homenaje a los animales utilizados en investigaciones previas. La próxima sesión, programada para el último miércoles de junio, abordará el papel de la mujer en la mercadotecnia tabacalera.

Yoselin Gómez