“La empatía puede ser utilizada como una herramienta científica rigurosa para transformar la investigación clínica y social”, consideró el doctor Roberto Emmanuel Mercadillo Caballero, Investigador en Ciencias Médicas del Instituto Nacional de Psiquiatría “Ramón de la Fuente Muñiz”, durante la sesión 246 del Seminario Permanente de Salud en el Trabajo, la cual estuvo centrada en impulsar un enfoque transdisciplinario sobre el estudio de poblaciones callejeras y trabajadores expuestos a sustancias inhalables en México.
El doctor Mercadillo Caballero mencionó que, para comprender fenómenos complejos, el cerebro no debe ser estudiado de manera aislada, sino como un sistema vivo en relación constante con su entorno social y, bajo esta misma lógica, su equipo integró métodos de neurociencia, antropología y psicología para abordar el uso del tolueno y otros disolventes orgánicos, logrando trascender la visión del sujeto de estudio para convertir a los participantes en colaboradores activos. A través de modelos animales de enriquecimiento ambiental, el equipo demostró que la plasticidad cerebral y las interacciones sociales son clave para revertir daños en la memoria y conductas adictivas, un hallazgo que intentaron aplicar en la vida cotidiana de personas que habitan en la calle.
Posteriormente, habló sobre cómo el estudio se tornó especialmente humano cuando el equipo, apoyado por personas que conocen el contexto y las circunstancias que se viven en el día a día en la calle, se acercó a comunidades marginadas con un respeto profundo hacia su autonomía, destacando que no sólo se trata de medir el daño, sino de comprender la realidad del otro: “Lo que me importa es ver el dolor que sientes”, subrayó sobre su metodología empática.


Este enfoque permitió evaluar desde el impacto del sueño en la restauración cognitiva, hasta las redes de distribución de sustancias en barrios como la colonia Morelos, donde descubrieron que la producción de inhalables es un problema industrial que supera la simple criminalización del consumidor individual.
Finalmente, la investigación se extendió al ámbito laboral formal e informal, documentando casos de trabajadores dentales, manicuristas, zapateros y sombrereros, que mediante resonancias magnéticas y análisis de conectividad cerebral, se identificaron daños microestructurales en la sustancia blanca de personas expuestas a solventes, evidenciando cómo la falta de medidas de seguridad laboral impacta la salud neurológica.
Para concluir la sesión moderada y organizada por el doctor Rodolfo Nava Hernández, Coordinador de Salud en el Trabajo de la División de Estudios de Posgrado de la Facultad de Medicina, el doctor Mercadillo Caballero resaltó que la ciencia debe ser una herramienta de intervención social. Su propuesta, que incluye acciones creativas como siestas masivas para reivindicar el derecho humano al descanso, demuestra que la transdisciplina es el camino para construir una sociedad más consciente y justa: “La paz es el camino y no hay camino hacia la transdisciplina, la transdisciplina es el camino”, afirmó al cerrar su intervención.
Benjamin Montalvo


