En una nueva sesión del Seminario Permanente de Psiquiatría y Salud Mental, el tema principal se centró en el “Diseño de indicadores de aprendizaje y competencias en la formación médica”, el cual contó con la participación del doctor Kevin David Laguna Maldonado, Técnico Académico y Coordinador de Evaluación del Departamento de Bioquímica de la Facultad de Medicina. Durante la ponencia se abordó la necesidad de estructurar y comprender las reglas de la evaluación educativa para mejorar los programas académicos y proteger la salud mental de los estudiantes.
En la actividad, moderada por el doctor Diego Armando Coronel Manzo, Responsable del área de formación y capacitación del PROSAM, el doctor Laguna Maldonado definió la evaluación como “un proceso que normalmente denominamos sistemático, es decir, que lleva pasos y que busca ser claro y transparente, en el que vamos a recopilar información a través normalmente de instrumentos para emitir un juicio de valor”. En este sentido, destacó que los indicadores de evaluación son métricas o conductas observables y medibles que permiten cuantificar el rendimiento y el progreso de un alumno o institución, señalando que sin estas métricas, las universidades no podrían traducir datos complejos como las calificaciones.
A lo largo de su exposición, el ponente realizó un recorrido histórico por las tres corrientes pedagógicas principales que han definido los indicadores de aprendizaje: el positivismo o conductismo, el cognoscitivismo y el constructivismo, explicando que del conductismo nacieron los objetivos de aprendizaje, concebidos como conductas observables que deben reproducirse de la misma manera que fueron enseñadas; el cognoscitivismo introdujo los resultados de aprendizaje, enfocados en los procesos mentales del estudiante; y, finalmente, el constructivismo dio paso a las competencias, las cuales integran de forma holística conocimientos, habilidades, actitudes y aptitudes.
Por su parte, la licenciada Kate Arisbeth Navarro Escalera, psicóloga y colaboradora de la Facultad de Medicina de la UNAM, desempeñó el papel de comentarista y señaló que la evaluación suele ser relegada en favor de la enseñanza, advirtiendo sobre los riesgos de no evaluar conforme a las competencias requeridas, especialmente en asignaturas prácticas o de salud mental.
También abordó las consecuencias de esta desalineación en las aulas, como no alcanzar el perfil de egreso, o que se rompa la alineación entre lo que se enseña y lo que se evalúa, provocando que tanto el profesor como el alumno interpreten de manera subjetiva sus roles, lo que fomenta la proliferación de cursos externos donde el estudiante busca orientación. También la licenciada Navarro Escalera expresó su preocupación por la persistencia de métodos tradicionales y abogó por una mayor capacitación docente en herramientas innovadoras como la simulación clínica.
Finalmente, el doctor Laguna Maldonado defendió la necesidad de la formación continua de los profesores para diversificar los instrumentos de evaluación y alinearlos con los objetivos de aprendizaje, abordando el impacto del contexto cultural y la disponibilidad de recursos en el diseño de competencias. Concluyó que éstas deben adecuarse a la realidad de cada región para ser útiles, pero manteniendo un estándar que facilite la globalización profesional, permitiendo que un egresado de la UNAM cuente con las herramientas necesarias para desempeñarse con éxito tanto en México como en el extranjero.
Benjamin Montalvo


