Con el objetivo de facilitar que el profesorado acceda de manera sencilla, constante y pertinente al material académico que la Facultad de Medicina pone a su disposición como apoyo a la docencia clínica, el 15 de junio se realizó el taller intersemestral para profesoras y profesores de las asignaturas del 6.° y 7.° semestres de la Licenciatura de Médico Cirujano.
El evento se realizó en la Unidad de Seminarios “Dr. Ignacio Chávez”, bajo la organización de la Unidad Académica de Tercer año de la Secretaría de Enseñanza Clínica, Internado Médico y Servicio Social (SECISS), la Coordinación del Sistema Bibliotecario de la Facultad de Medicina y con el apoyo logístico de la editorial McGraw Hill.
La Facultad de Medicina cuenta con recursos digitales valiosos que pueden fortalecer la planeación didáctica, enriquecer la discusión de casos, favorecer el aprendizaje autónomo del estudiante y permitir una mejor integración entre los contenidos teóricos y la práctica clínica. Sin embargo, disponer de estos recursos no garantiza por sí mismo su uso efectivo; es necesario conocerlos, explorarlos, apropiarse de ellos y vincularlos con las necesidades reales de las asignaturas en los distintos escenarios clínicos.
Por ello, esta reunión de profesores buscó tender un puente entre la biblioteca y el aula, entre los recursos digitales y el campo clínico, entre la información disponible y la toma de decisiones docentes que ocurre todos los días en las sedes clínicas frente al estudiantado.
Durante esta jornada, se tuvo la oportunidad de trabajar con el apoyo del personal de la Coordinación del Sistema Bibliotecario para asegurar que los profesores cuenten con las contraseñas correspondientes para poder navegar en el sistema, ya que las actividades prácticas del taller se realizaron con los recursos disponibles en el Sistema Bibliotecario de la Facultad, acompañados por el doctor Salvatore Barocio, prosector del taller y guía para la exploración de los distintos contenidos del sistema propios para fortalecer la docencia en la clínica: en la planeación de clases, en sesiones de discusión, en actividades de razonamiento diagnóstico, en ejercicios de integración clínico-patológica, así como en estrategias de evaluación formativa, por lo que la jornada se cerró con un espacio preparado por el equipo pedagógico de la Unidad de Tercer año dedicado a la cultura del aula en la clínica, un tema fundamental para quienes participan en la formación médica.



El aula no se limita al espacio físico, también se construye en el hospital, en la consulta, en el pase de visita, en la discusión del caso, en la retroalimentación y en la manera en que generamos ambientes seguros, respetuosos y estimulantes para aprender. En la clínica, cada interacción docente comunica algo. La forma en que preguntamos, corregimos, escuchamos, retroalimentamos y modelamos la conducta profesional influye directamente en la experiencia formativa del estudiante. Por ello, hablar de cultura del aula es hablar de calidad educativa, profesionalismo, respeto, inclusión, acompañamiento y excelencia académica.
Agradecemos profundamente la presencia de 37 profesores de asignatura, reconocemos su participación diaria en una de las etapas más significativas de la formación médica: el contacto más estructurado del estudiante con el razonamiento clínico, con el paciente, con el equipo de salud y con la realidad del campo clínico, ya que enseñar medicina en la clínica es una tarea compleja y profundamente humana; en esencia, se acompaña al estudiante en la construcción de una mirada profesional, que incluye: aprender a observar, escuchar, interrogar, explorar, integrar datos, tomar decisiones prudentes y reconocer que detrás de cada caso clínico hay una persona, una familia y un contexto.
En este proceso, el profesor clínico tiene un papel insustituible. Su experiencia, su juicio, su ejemplo y su forma de conducir el aprendizaje son determinantes para que el alumno no sólo adquiera conocimientos, sino que desarrolle identidad profesional, responsabilidad ética, pensamiento crítico y sensibilidad ante las necesidades de salud de la población.
Este encuentro también tuvo un propósito de integración, por lo que se tuvo una actividad ex profeso que resultó muy divertida y constituyó un puente entre las dos etapas del taller; pretendemos que los profesores se sientan acompañados por la Facultad de Medicina, que reconozcan los apoyos académicos disponibles y que podamos avanzar hacia una docencia clínica más articulada, más planeada, más reflexiva y más cercana a las necesidades actuales de nuestros estudiantes.

Es un hecho que la medicina cambia, los estudiantes cambian, los entornos clínicos cambian, y las herramientas educativas también evolucionan. Pero hay algo que permanece: la importancia del profesor como guía, modelo y facilitador del aprendizaje significativo. Los recursos digitales no sustituyen al docente; por el contrario, pueden potenciar su labor cuando se utilizan con intención pedagógica, criterio clínico y sentido formativo. Esta reunión fue práctica, útil y cercana, cada profesor no sólo adquirió información, sino también ideas aplicables a sus clases, a sus escenarios clínicos y a la interacción cotidiana con sus estudiantes.


