La doctora Brenda Cabrera Mendoza, egresada del Plan de Estudios Combinados en Medicina (PECEM), celebró la oportunidad de iniciar su propio laboratorio en el Karolinska Institutet, pues “me permitirá desarrollar una línea de investigación independiente enfocada en comprender los mecanismos biológicos del suicidio y traducir ese conocimiento en estrategias de prevención más precisas”, afirmó.

La investigadora destacó que el Instituto ofrece un entorno excepcional al ser sede del National Centre for Suicide Research and Prevention, contar con acceso a bases de datos recolectadas a nivel nacional y fomentar la colaboración interdisciplinaria. “Me gustaría construir un laboratorio donde el trabajo en equipo y la colaboración sean nuestras principales herramientas”, señaló.

Al hablar de los retos científicos, subrayó que el comportamiento suicida es un fenómeno complejo y heterogéneo. “No existe una sola causa biológica, sino la interacción de múltiples factores genéticos, ambientales, clínicos y sociales”, explicó. Su proyecto busca abordar esta complejidad mediante enfoques integrativos que combinen genómica, datos clínicos y sociales.

Como co-chair del grupo de trabajo de suicidio en el Latin American Genomics Consortium, espera fortalecer la colaboración científica en América Latina. “Históricamente, la mayoría de los estudios genéticos se han realizado en poblaciones europeas, lo que limita la capacidad de aplicar los hallazgos en otras poblaciones”, comentó. Su meta es impulsar proyectos multicéntricos y promover oportunidades para investigadores jóvenes de la región.

En cuanto a la integración de factores genéticos y clínicos, explicó: “Nuestro enfoque combina información genética con variables clínicas para generar modelos de riesgo más precisos”. Entre los factores clínicos se incluyen antecedentes psiquiátricos, uso de sustancias, síntomas depresivos y eventos traumáticos.

La doctora Cabrera Mendoza resaltó que recibir financiamiento de MQ Mental Health ha sido uno de los reconocimientos más importantes de su carrera. “Además de proporcionar recursos para desarrollar el proyecto, representa una validación internacional de la relevancia de nuestro trabajo”, aseguró. Este apoyo permitirá trabajar con grandes bases de datos poblacionales y establecer colaboraciones internacionales.

Asimismo, planea vincular su trabajo en Suecia con el impulso de estudios en América Latina. “Mi objetivo es que el laboratorio funcione como un puente entre Europa y América Latina”, dijo. Suecia ofrece registros nacionales y cohortes poblacionales, mientras que América Latina aporta diversidad genética y contextos socioculturales.

La egresada enfatizó que el PECEM fue fundamental en su formación. “Tuvo un papel fundamental en mi desarrollo profesional porque me permitió integrar la formación médica con la investigación científica desde etapas tempranas de mi carrera. Aprender distintos métodos de investigación y formas de pensar me ayudó a plantear proyectos interdisciplinarios y a colaborar con investigadores de diferentes áreas”.

Asimismo, consideró que aprender desde etapas tempranas cómo preparar y presentar un póster científico, interactuar con investigadores de distintas disciplinas y, sobre todo, formular preguntas relevantes con potencial impacto clínico y en salud pública, es una experiencia formativa única que difícilmente se encuentra en otros programas de posgrado. “Estas experiencias me dieron las herramientas para desenvolverme en entornos internacionales, establecer colaboraciones científicas y liderar proyectos de investigación de manera independiente”, concluyó.

Lili Wences