En una sesión solemne celebrada el pasado 24 de junio en el auditorio de la Academia Nacional de Medicina de México (ANMM), 30 nuevas académicas y nuevos académicos recibieron su nombramiento como Numerarios, mientras que otras y otros fueron distinguidos como Titulares, Honorarios y Honorarios Extranjeros. De este total, 17 integrantes de la Facultad de Medicina de la UNAM fueron reconocidos en las distintas categorías: 8 como Numerarios, 3 como Titulares y 6 como Honorarios. La ceremonia, encabezada por el doctor Raúl Carrillo Esper, Presidente de la Academia, y el doctor David Kershenobich Stalnikowitz, Secretario de Salud de México, contó con la presencia de autoridades de instituciones nacionales e internacionales.
El doctor Raúl Carrillo Esper ofreció el mensaje de bienvenida en el que recordó los orígenes de la institución, fundada el 30 de abril de 1864 por 22 médicos convocados por los doctores Carlos Alberto Ehrmann y Miguel Jiménez. “Los fundadores, de diferentes credos, nacionalidades e ideas políticas, olvidaron sus diferencias y se unieron bajo la bandera de la ciencia, el positivismo, el humanitarismo y el humanismo”, expresó. También destacó “que la academia recibe en su seno a profesionales de intachable probidad, lo más selecto de la medicina nacional e internacional y sus áreas afines, una vez que son sometidos a un estricto y justo proceso de selección”.
El Presidente de la Academia felicitó a las y los nuevos académicos y los invitó a comprometerse con las actividades de la corporación: “Vivimos tiempos difíciles en todo sentido, la medicina no es la excepción. De ahí la importancia de todas y todos ustedes, como nuevos miembros de la Academia, el compromiso que adquieren para mejorar lo que se puede mejorar. Los invito a que participen y se comprometan en las actividades propias de la corporación, a abrir surcos, aportar con orgullo la venera y difundir a los cuatro vientos la noble causa de nuestra más que centenaria corporación”. Finalmente, el doctor Carrillo Esper recordó que la Academia ha navegado por aguas turbulentas a lo largo de sus 162 años de historia, pero no ha naufragado, gracias al espíritu, fortaleza y compromiso de quienes han militado en sus filas.
Como parte de la ceremonia, se entregaron diplomas e insignias a los nuevos Académicos Numerarios. De este grupo, de la Facultad de Medicina de la UNAM recibieron esta distinción las y los doctores: Yonathan Omar Garfias Becerra, Jorge Luis Cervantes Salazar, Carlos Enrique Méndez Probst, Luis Adrián Soto Mota, Mara Medeiros Domingo, Juan Carlos Ramírez Sandoval, Rafael Valdez Ortiz y Miguel Ángel Villasis Keever.
En este acto, la doctora Ana Carolina Sepúlveda Vildósola, Vicepresidenta de la Academia Nacional de Medicina y Directora de la Facultad de Medicina de la UNAM, junto con el doctor Raúl Carrillo Esper y el doctor David Kershenobich Stalnikowitz impusieron la venera y entregaron los distintivos a las y los nuevos Académicos Numerarios.




Durante la sesión solemne, se entregaron diplomas a quienes fueron nombrados Académicos Titulares. De este grupo, se reconocieron de la Facultad de Medicina a la doctora Carolina Escobar Briones, la doctora Marcia Hiriart Urdanivia y al doctor Jorge Escobedo de la Peña. La entrega de diplomas a las y los nuevos Académicos Titulares estuvo a cargo del doctor Raúl Carrillo Esper y de la doctora Ana Carolina Sepúlveda Vildósola.
También se entregaron reconocimientos a quienes recibieron el nombramiento de Académicos Honorarios. En esta categoría, se distinguió a seis integrantes de la Facultad de Medicina de la UNAM: la doctora María Elena Medina Mora-Icaza, el doctor Rubén Argüero Sánchez, el doctor Julio Frenk Mora, el doctor Alberto Lifshitz Guinzberg, el doctor Fabio Salamanca Gómez y el doctor Carlos Alfonso Viesca y Treviño. En este mismo acto, la doctora Ana Carolina Sepúlveda Vildósola, en su calidad de Vicepresidenta de la Academia, acompañó al doctor Carrillo Esper y al doctor Kershenobich en la entrega de diplomas a los nuevos Académicos Honorarios.





En representación de quienes ingresaron como Numerarios, la doctora Irma Gabriela Anaya Saavedra ofreció un mensaje en el que destacó: “Ingresar a esta Academia no es un logro personal, sino un logro profundamente colectivo. Somos un grupo de colegas de distintas especialidades, trayectorias, instituciones y regiones del país. Esa diversidad es el reflejo de lo que la Academia ha sido desde su fundación”.
La académica reflexionó: “No se requieren solamente más especialistas, también necesitamos mejores maneras de articularnos. Debemos trabajar en la construcción de equipos en los que el conocimiento de cada quien amplíe y, por qué no, a veces corrija el del otro”.
Por su parte, el doctor Julio Frenk Mora, en un mensaje videograbado, recordó su relación con la Academia desde 1976, cuando su padre, el doctor Silvestre Frenk, asumió la Presidencia. “Ser elegido Miembro Honorario de la Academia Nacional de Medicina representa para mí una distinción muy significativa por el papel fundamental que nuestra corporación ha desempeñado en mi formación como médico y en mi desarrollo profesional”, expresó.
El doctor Frenk Mora subrayó que la Academia “se ha consolidado como el baluarte de la tradición médica de nuestro país, sigue contribuyendo a la generación y difusión del conocimiento en nuestro campo y continúa ofreciendo novedosas alternativas a los retos que enfrenta nuestro sistema de salud”. Recordó algunos pasajes de su discurso de ingreso de 1985, donde señaló que la Academia es “el espacio donde se crea y se preserva la tradición médica de nuestro país”, “la vanguardia de la lucha incesante por la calidad” y “el ámbito primordial para la producción y reproducción del conocimiento”. Concluyó reiterando su profundo agradecimiento por el nombramiento como miembro honorario, y afirmó que este reconocimiento habrá de fortalecer su conexión con el país y con la corporación.
Asimismo, el doctor Diego Valadés, distinguido como Académico Honorario, indicó que “la Constitución mexicana fue adicionada en 1983 para incorporar el concepto de salud. En el futuro más cercano posible convendrá revisar el artículo cuarto constitucional para que el derecho a la protección de la salud instituido en 1983 evolucione y se convierta en un pleno derecho a la salud como enunciado directo y sin atenuantes”. Recordó que le correspondió preparar el proyecto de reforma de 1983 y que se optó por el modelo español del derecho a la protección de la salud debido a las capacidades financieras del Estado mexicano en aquel momento, marcado por el colapso económico de 1982.
Finalmente, el doctor Valadés reflexionó: “Convertir el discurso político en disposición legal es sencillo, pero no modifica la realidad. Para ser eficaz, la ley requiere un sistema representativo funcional, un sistema de gobierno plural, un sistema judicial calificado e independiente y un servicio civil basado en el mérito”. Planteó la necesidad de atender el derecho a la disposición de la vida en casos de enfermedades graves e incurables que afectan la dignidad de quienes las padecen. “Negar la eutanasia en la actualidad limita la libertad y es un acto arbitrario y discriminatorio en los términos de la Constitución”, concluyó, y expresó su gratitud por incorporarse a una Academia que a lo largo de su historia se ha caracterizado por ser un espacio donde las ideas se expresan de manera libre, responsable y constructiva.
Para continuar con el programa, el doctor Douglas McArthur Watts, Académico Honorario Internacional, agradeció el reconocimiento y compartió su trayectoria en la investigación de enfermedades transmitidas por vectores. “Durante 50 años, junto con mis colaboradores, publicamos 250 artículos sobre la ecología y epidemiología de enfermedades transmitidas por mosquitos y garrapatas, así como sobre otras enfermedades. También desarrollamos pruebas diagnósticas para VIH, virus Linfotrópico de Células T Humanas, el virus del Nilo Occidental y dengue, y candidatos a vacunas para fiebre amarilla, el virus del Nilo Occidental y síndrome respiratorio agudo severo”, recordó. El doctor Watts destacó que su trayectoria comenzó en el Appalachian, una región empobrecida de Kentucky, donde su madre le enseñó que debía hacer lo posible por ayudar a los demás, principio que guió su vida profesional.
El investigador compartió los momentos difíciles de su formación académica, cuando reprobó varias materias y consideró abandonar sus estudios, pero encontró el apoyo de un mentor que le dijo que siguiera intentando. “Esta experiencia me enseñó que a veces la diferencia entre el fracaso y el éxito es simplemente tener a alguien que crea en ti cuando tú no puedes creer en ti mismo”, expresó. El doctor Watts se comprometió a seguir contribuyendo a la misión de la Academia de ayudar a lograr la salud y el bienestar para todos, y aceptó esta distinción como un hito personal y profesional.
Tras esto el doctor Fabio Salamanca Gómez dictó la conferencia magistral “La Genética Humana: una partitura para la salud pública del siglo XXI”, en la que propuso una visión de la genética como una partitura cuya interpretación depende del contexto, el tiempo, la historia evolutiva, el ambiente y las condiciones sociales. “La genética humana no puede entenderse como un guión rígido, sino como una partitura cuya interpretación depende de la historia evolutiva, de la regulación biológica y del ambiente”, señaló. El doctor Salamanca Gómez, quien fue distinguido como Académico Honorario, recordó los orígenes de la Academia y la figura de Miguel Francisco Jiménez, fundador de la corporación, en cuya memoria se dictó la conferencia.

El doctor Salamanca Gómez advirtió sobre los riesgos de la estigmatización y la inequidad en el uso del conocimiento genómico. “Cuando la genética se interpreta con exceso de simplificación, puede alimentar formas sutiles pero profundas de reducción del ser humano, convertir probabilidades en destinos, diferencias en jerarquías y vulnerabilidades en estigmas”, afirmó. Subrayó la importancia de que la genética sea científicamente sólida, poblacionalmente informada y éticamente orientada. “El verdadero valor de la genética no reside únicamente en su capacidad para describir mecanismos biológicos con precisión cada vez más creciente. Reside también en su potencial para ayudarnos a construir políticas más prudentes, intervenciones más justas y formas más inteligentes de cuidado colectivo”, concluyó.
Tras la conferencia, el doctor David Kershenobich Stalnikowitz tomó la palabra para clausurar la sesión con un mensaje en el que subrayó: “Lo que distingue a la Academia Nacional de Medicina es precisamente el que es una autoridad pública. A quienes hoy ingresan, les reitero mi más sincera felicitación. Su incorporación fortalece a esta institución y enriquece el debate científico, pero sobre todo representa una esperanza renovada para el futuro de la medicina en nuestro país”. El doctor Kershenobich Stalnikowitz destacó la importancia de instituciones como la academia en un contexto de cambios acelerados y nuevos retos sanitarios, como la desigualdad en el acceso a la salud y la urgencia de integrar la innovación tecnológica sin perder de vista el enfoque humano.

El Secretario de Salud felicitó al doctor Fabio Salamanca por su conferencia, a todas las personas que ingresaron a la Academia, a quienes fueron promovidos a Titulares y a los nuevos Académicos Honorarios. “Que este nuevo capítulo en la trayectoria de quienes ingresan el día de hoy esté marcado por la colaboración, por la innovación y por un compromiso aún más profundo con la salud de nuestra sociedad. Que su voz contribuya a orientar decisiones, a inspirar a otros y a construir un sistema de salud más sólido, más equitativo y más humano”, afirmó. El doctor Kershenobich declaró clausurada la sesión.
En el presídium se contó con la presencia de la doctora Patricia Clark, Secretaria del Consejo de Salubridad General; el doctor José Moya Medina, Representante de la OPS/OMS en México; el doctor José Ángel Córdova Villalobos, Presidente de la Academia Mexicana de Cirugía; y el doctor Gustavo Pacheco López, Rector General de la Universidad Autónoma Metropolitana.
Daniel Gallardo


