“Cuando 22 jugadores corren tras un balón, no sólo presenciamos un encuentro deportivo, estamos ante una transformación biológica colectiva donde millones de mentes se sincronizan”, destacó el doctor Víctor Manuel Rodríguez Molina, durante el programa de radio de la Facultad de Medicina de la UNAM, Más Salud, conducido por el doctor Fernando Jacinto González. En esta edición se exploró cómo nuestro cerebro procesa la pasión masiva, como en el caso de los partidos de la Copa Mundial de Futbol, revelando que el aficionado no es un espectador pasivo, sino un participante orgánico de un fenómeno de identidad nacional y empatía cortical.
El doctor Rodríguez Molina explicó que la corteza cerebral es el centro de esta integración emocional, al analizar el impacto de eventos masivos: “No importa si nuestro equipo es bueno o malo, todos tenemos una expectativa, tenemos un reconocimiento de identidad, la cual se vuelve incluso más potente que la de un club local al tratarse de la selección nacional”, apuntó.
También habló acerca del sentido de pertenencia, el cual activa mecanismos como las neuronas espejo, que permiten que los movimientos y emociones observadas en la cancha se sientan como vivencias propias en el cuerpo del espectador, un proceso que trasciende estadios y se replica en salas de cine ante conciertos o retransmisiones, donde el sistema límbico a menudo no distingue entre la realidad y una proyección digital.
Sin embargo, esta entrega apasionada conlleva riesgos fisiológicos. El doctor Rodríguez Molina advirtió sobre el cóctel de respuestas hormonales que incluye cortisol, adrenalina y dopamina. Si bien el cortisol es vital para la supervivencia, su activación crónica por estrés desmedido ante un partido de alta tensión puede derivar en problemas cardiovasculares o crisis de ansiedad. “El estrés es positivo, cuando nuestro cuerpo reacciona ante estímulos que demandan esa energía, lo que es negativo es mantenernos en alerta de manera permanente y prolongada”, agregó.
Finalmente, se abordó cómo la ciencia moderna ofrece herramientas como la estimulación magnética transcraneal y la estimulación del nervio vago para ayudar a pacientes con estrés crónico o ansiedad severa. El doctor Rodríguez Molina destacó que no se trata de una intervención invasiva, sino de un reentrenamiento neuronal: “Quien hackeó nuestro cerebro fue el ambiente, estas técnicas no tienen por objeto hacer nada más que regresar al estado basal”.
Se concluyó con un pensamiento muy claro: la pasión por el futbol o el entretenimiento es un rasgo humano maravilloso, pero nuestra salud depende de la capacidad de autorregulación y de reconocer cuándo el entusiasmo desmedido requiere de una pausa reflexiva o ayuda profesional.
Benjamin Montalvo
MásSalud Radio


