Con el propósito de fortalecer la inclusión y reconocer la diversidad, la sexta sesión del Seminario sobre Medicina y Salud de la Facultad de Medicina de la UNAM se dedicó al análisis de uno de los temas más importantes de la salud pública contemporánea: el impacto del estigma y la discriminación en el bienestar mental de la comunidad LGBTIQ+.  

La actividad fue moderada por la doctora Yuriria Alejandra Rodríguez Martínez, responsable del Programa de Igualdad de Género de la Facultad, y como invitados asistieron el doctor Edgardo Hamid Vega Ramírez, de la Dirección de Investigaciones Epidemiológicas y Psicosociales del Instituto Nacional de Psiquiatría “Ramón de la Fuente Muñiz”; y la doctora Virginia Barragán Pérez, profesora del Departamento de Psiquiatría y Salud Mental de la Facultad, quienes presentaron los resultados de un estudio, subrayando que la salud mental no puede entenderse sin considerar las barreras sociales que enfrentan estas personas.

El doctor Vega Ramírez indicó que el núcleo de la problemática reside en el concepto de estrés de minorías, un fenómeno crónico que, no es una condición aislada, sino un factor que impacta de manera sistémica y fisiológica. El estudio, que encuestó a estudiantes y personal durante 2024, evidenció prevalencias alarmantes de ansiedad, depresión, consumo de sustancias e ideación suicida en comparación con la población normativa, confirmando que el malestar suele ser una respuesta directa a entornos hostiles o excluyentes.

Por su parte, la doctora Barragán Pérez profundizó en la necesidad de desmitificar estas prevalencias, aclarando que no es la identidad de género o la orientación sexual lo que enferma, sino el entorno social. Al reflexionar sobre el papel de las redes sociales y la visibilidad, indicó: “Si hay mayor depresión, hay mayor ansiedad, hay mayor riesgo suicida, pero no porque seas trans, sino por todo lo que hacemos como sociedad para violentarte, para estigmatizar, para excluirte”. Este punto fue clave para redirigir la atención hacia la responsabilidad institucional de las universidades como espacios seguros.

Finalmente, la doctora Rodríguez Martínez destacó la importancia de acciones concretas como el reconocimiento social de la identidad de género y la implementación de políticas de cero tolerancia a la violencia. Todos concluyeron que el cambio hacia una medicina humanista requiere, ante todo, empatía y formación continua. 

Para cerrar el seminario, el doctor Vega Ramírez hizo una invitación para “formarse en estos temas, reflexionar en estos temas, a tener decencia con nuestros estudiantes, con nuestros profesores, tratar a todo el mundo con respeto y con ello se pueden lograr muchas cosas”.

Benjamin Montalvo