La transición a la paternidad va más allá de un cambio social: constituye un periodo crítico de vulnerabilidad psicológica y reajuste neurobiológico para el varón. Este panorama, que desafía al discurso clínico tradicional centrado casi exclusivamente en la madre, fue el eje central de la más reciente sesión del Seminario de Actualización en Salud Mental, organizado por el Departamento de Psiquiatría y Salud Mental (DPSM) y la Dirección General de Orientación y Atención Educativa.
El doctor René Ocampo Ortega, médico adscrito al Centro Integral de Salud Mental(CISAME) Veracruz, fue el encargado de impartir el tema en el que subrayó que, al ignorar el sufrimiento mental paterno, desatendemos un componente sistémico que impacta directamente en el desarrollo emocional de los hijos y la dinámica familiar. “Es momento de hacer visible lo invisible, pues la depresión y la ansiedad paternas existen, tienen repercusiones tangibles y, sin embargo, continúan siendo ignoradas por barreras institucionales y culturales que perpetúan una masculinidad rígida”.
Además, profundizó en la necesidad de transitar hacia un modelo transformador de género, donde la coparentalidad deje de ser un ideal para convertirse en una práctica cotidiana compartida, enfatizando que el rol del padre no puede limitarse al de un simple proveedor económico, sino que debe evolucionar hacia un acompañamiento emocional activo, un cambio que, aunque necesario, enfrenta obstáculos estructurales como la falta de licencias de paternidad adecuadas en México.

Ante la pregunta sobre cómo lograr una mejor comunicación y comprensión en este proceso, el doctor Ocampo Ortega mencionó que la solución no estaría al interior de cada familia; lo que se debe proponer es combatir los modelos de masculinidad rígida”, invitando tanto al personal de salud como a las parejas a romper el estigma que impide a los hombres buscar ayuda a tiempo.
En la sesión organizada y moderada por la doctora Ingrid Vargas Huicochea, académica del DPSM, el ponente reflexionó sobre la importancia de cuestionar las estructuras familiares diversas y la importancia de la detección temprana en la consulta perinatal, destacando que a pesar de la falta de herramientas validadas específicamente para padres mexicanos, la psicoeducación y la sensibilización son los primeros pasos para mitigar el estrés adaptativo.
Para cerrar el doctor Ocampo Ortega habló sobre cómo la clave reside en un cambio de perspectiva sistémico: “Para ver el elefante, te tienes que hacer 10 pasos para atrás”, mencionó para recordar que atender la salud mental del coparentante no es sólo un acto de equidad, sino un pilar fundamental para garantizar el bienestar integral de la familia en su conjunto.
Benjamin Montalvo


