Durante la quinta sesión del seminario “Lo que no sabemos del tabaco y deberíamos conocer”, organizada por el Departamento de Salud Pública de la Facultad de Medicina de la UNAM, se abordaron los graves impactos ambientales de las colillas de cigarro y se presentaron soluciones innovadoras para su degradación mediante hongos basidiomicetos. 

En la actividad, realizada el pasado 29 de julio en el auditorio “Dr. Ramón de la Fuente Muñiz” del Departamento de Psiquiatría y Salud Mental, la doctora Guadalupe Ponciano Rodríguez, Coordinadora del Programa de Investigación y Prevención del Tabaquismo de la Facultad y responsable del seminario, destacó la relevancia de abordar temas poco difundidos relacionados con la industria tabacalera y sus impactos ambientales. Señaló que las colillas de cigarro representan uno de los contaminantes más importantes en playas y áreas verdes, y subrayó la necesidad de generar conciencia sobre su impacto. 

En este contexto, presentó al biólogo Leopoldo Benítez González, egresado de  la Facultad de Estudios Superiores Iztacala, quien compartió los hallazgos de su investigación sobre hongos capaces de degradar este residuo altamente tóxico.

En su intervención, el biólogo Benítez González explicó que las colillas de cigarro están compuestas por acetato de celulosa, un material que tarda entre 15 y 20 años en degradarse a la intemperie por acción de la luz solar. Detalló que una sola colilla puede contaminar hasta 50 litros de agua dulce y 30 litros de agua salada, y que estudios científicos han demostrado su toxicidad para organismos acuáticos como la Daphnia magna, peces charales, moluscos filtradores y diferentes especies vegetales. Asimismo, mencionó que investigaciones del Instituto de Ecología de la UNAM han encontrado que aves urbanas incorporan colillas a sus nidos, lo que podría generar mutaciones en su descendencia.

El ponente compartió que su trabajo de tesis surgió a partir de una experiencia personal en la Sierra Michoacana, donde observó hongos creciendo en madera y formuló la hipótesis de que estos organismos, especializados en degradar celulosa, podrían también descomponer el acetato de celulosa de las colillas. “Yo tuve un problema existencial que todos los chavos tenemos, en el que no sabía qué tema tratar en mi tesis. Llegué de noche a donde había muchos árboles y al otro día vi muchos hongos creciendo sobre la madera de los árboles”, relató.

“Mi hipótesis fue: ¿podrán estos hongos que degradan la madera, celulosa y lignina, degradar en condiciones controladas de laboratorio el acetato de celulosa de las colillas de cigarro? Son dos moléculas muy parecidas: celulosa y acetato de celulosa. Les pongo un honguito, los engaño en un laboratorio que tiene calor, humedad controlada y que parezca que están en el bosque, y resultó que sí”, explicó el biólogo Benítez González.

 Tras experimentar en laboratorios, comprobó que los hongos basidiomicetos logran degradar entre el 20 y 21% de la colilla y mineralizar sus sustancias tóxicas, transformándolas en compuestos reutilizables para la naturaleza. Destacó que este proceso reduce el tiempo de degradación de 15 años a sólo seis meses.

“Cuando ligas un estudio de medicina o de química a algo que te enseñan en la escuela y lo ves en la naturaleza, encuentras un problema que resolver en el mundo”, expresó el biólogo Benítez González, quien enfatizó la importancia de la investigación aplicada para generar soluciones ambientales. El investigador también explicó que la celulosa obtenida de las colillas degradadas puede utilizarse para fabricar papel reciclado y otros productos, lo que contribuye a una economía circular y evita la tala de árboles. “Nosotros podemos presumir, la Facultad de Medicina y todos los que participen, que cuando lleguen a una tonelada, evitaron la tala de hasta 14 árboles, porque para generar una tonelada de papel se necesitan 14 árboles”, detalló, pero además habrán evitado la contaminación de suelos, agua y áreas verdes.

Como parte de las soluciones propuestas, el investigador presentó un proyecto para construir un domo geodésico en el Estado de México, que utilizará colillas de cigarro como aislante térmico y acústico. Esta vivienda sustentable, que contará con biorreactores y biodigestores, demostrará la viabilidad de reutilizar este residuo en la construcción. Asimismo, hizo un llamado a la comunidad universitaria para recolectar colillas en botellas de plástico y contribuir a su reciclaje, una iniciativa que ya ha sido impulsada por la doctora Ponciano Rodríguez en la Facultad de Medicina, quien con los “Cuidadores del aire” y alumnos de la Facultad ya han realizado 5 colillatones.

“Basta con una botella de agua de las que se van a reciclar, puedes apagar tu cigarrillo y, en lugar de tirarla al ambiente, guardarla en una botella. No sabes toda la contaminación que estás evitando”, puntualizó el biólogo Benítez González.

Para finalizar, alertó sobre las prácticas de greenwashing de la industria tabacalera y destacó que la solución a la contaminación por colillas requiere de acciones concretas y basadas en evidencia científica. Agradeció el apoyo del Departamento de Salud Pública por brindar un espacio para la divulgación de estos conocimientos.

La sesión finalizó con una serie de preguntas de los asistentes y la doctora Ponciano invitó a la comunidad universitaria a la próxima sesión del seminario en el mes de agosto, recordando que se realiza los últimos miércoles de cada mes y que habrá constancia de participación a quienes cumplan con el 80% de asistencia.

Yoselin Gómez