El lunes 27 de julio, el Palacio de la Escuela de Medicina reabrió sus puertas después de mantenerlas cerradas debido al periodo vacacional de verano. Desde ese día, los visitantes empezaron a llegar para recorrer las salas del Museo de la Medicina Mexicana, para tomarse una foto con el balón gigante que desde el inicio de la Copa mundial de futbol se yergue soberano en el patio Principal, para contemplar la instalación del artista plástico Noé Vázquez titulada “Bien bajado ese balón”, conformada por siete balones intervenidos con motivos anatómicos, y para jugar con la mesa de futbolito también intervenida por el maestro Vázquez. 

Sin embargo, quienes acudieron a la Noche de Museos del pasado miércoles buscaban embarcarse en otra aventura, porque el mundial, ese barco cargado de emociones, ya había zarpado. Expectantes, después del tradicional recorrido por todo el recinto a cargo de los guías del Palacio, ingresaron al auditorio “Dr. Gustavo Baz Prada” para hacerse a la mar.  El maestro Héctor Mauricio Melchor Cortés, con unas palabras que mecían como mil olas transportó al público de un puerto a otro. Narró la historia de la Nao de China, también llamada el Galeón de Manila o el Galeón de Acapulco. Una imponente embarcación zarpada desde el puerto de Manila para atracar en el Puerto de Acapulco. 

Venía cargada de mercancías provenientes de Asia, Singapur y parte de las islas del archipiélago malayo, así como de Indonesia, China, Indochina, Japón y la India. Los productos venidos de tierras lejanas que enloquecieron a los habitantes de la Nueva España por su belleza y exotismo fueron, entre otros: objetos de porcelana china y japonesa (cuya decoración tuvo influencia en la talavera poblana), biombos, muebles con paneles plegables, de origen japonés, que rápidamente se reprodujeron en la Nueva España pintados con escenas costumbristas o históricas. También desembarcaron esculturas religiosas, como cristos y vírgenes de marfil y, desde luego, nunca faltaron las finísimas sedas de china. 

El maestro Melchor Cortés concluyó su exposición explicando que la Nueva España jugó un papel medular en la Globalización gracias a esta ruta comercial que convertía al puerto de Acapulco, por un par de meses, en un centro de comercio mundial, en la llamada Feria de Acapulco. 

La Noche de Museos fue coordinada por la doctora Mónica Espinosa y Vicens y cada uno de los 380 asistentes, al término de la noche, emprendió, bajo una ensoñación marítima, su propio destino.