Mi nombre es Nicole Cristina Santiago Buendía, soy alumna de la Licenciatura en Fisioterapia. Lo que me inspiró a elegir la carrera de Fisioterapia fue mi mamá, ella siempre estuvo al servicio de los demás, daba citas en un centro de rehabilitación, me rodeaba su ambiente laboral, y ver el agradecimiento de los pacientes fue un ejemplo para ser fisioterapeuta. 

Recuerdo el momento en el que me di cuenta que esta carrera era mi vocación,  el año pasado me tocó explorar la parte más vulnerable de un paciente, y sentía que era el lugar en el que quería estar, no sólo para sanar físicamente, también para acompañar con empatía. 

Mis expectativas al iniciar la carrera siempre fueron altas, y afortunadamente sobre la marcha en mi desarrollo como estudiante, lo fueron aún más, esto gracias a profesores, pacientes y compañeros. Mi mayor desafío durante mi formación fue cursar por una fractura de la mano derecha, sentía que no iba a lograr mi objetivo profesional por ese tropiezo, pero dentro de la Licenciatura encontré apoyo emocional que me ayudó a salir de ello y entender lo que viven día a día muchas personas. 

Desde que comencé la carrera, el área de Neurología ha despertado mayor interés en mí,  siempre ha sido mi favorita. Lo complejo que son todos los padecimientos que tratamos y que vemos dentro de la Fisioterapia me parecen de suma relevancia para la calidad de vida que se le brindan a las personas. 

Mi experiencia en la Licenciatura es muy enriquecedora, siempre encuentras algo nuevo que aprender, no sólo creces profesionalmente, también creces emocionalmente como persona. Mi logro personal y académico que reconozco mucho es el poder atender a un paciente sola con confianza. Cuando inicias generalmente tienes dudas, miedos, nervios, pero la confianza que tú proyectas es lo que inspira a otras personas, tu conocimiento se verá reflejado en tu trabajo. 

Una oportunidad que tuve de aplicar todos los conocimientos que he adquirido para ayudar a otras personas fue con Dani, me buscó por un problema de su columna y el saber orientar, el acompañarla durante su dolor y ver su progreso me enorgullece. Saber que existen personas afuera que reconocen mi trabajo y que me buscan por ello, me hace feliz.