Soy Stephani Magaña González, alumna de la Licenciatura en Fisioterapia. Desde pequeña estuve muy involucrada en el deporte, lo que también significó enfrentar varias lesiones a lo largo de esos años. Fue precisamente durante ese proceso cuando tuve mi primer acercamiento con un fisioterapeuta. Ver cómo, después de no poder caminar por una lesión, logré recuperarme y regresar al deporte sin dolor me impactó profundamente. Esa experiencia me hizo comprender la importancia de la Fisioterapia y el gran impacto que puede tener en la vida de una persona. Desde ese momento nació en mí el deseo de estudiar esta profesión, no sólo por admiración hacia el trabajo de los especialistas, sino también por la oportunidad de ayudar a otras personas a recuperar su movilidad, mejorar su calidad de vida y acompañarlas en su proceso de rehabilitación.
Antes de ingresar a la Licenciatura conocía únicamente lo más básico sobre la disciplina; sabía que ayudaba a rehabilitar lesiones y a disminuir el dolor, pero desconocía todo lo que realmente implica este campo. Conforme fui avanzando en la carrera descubrí que la Fisioterapia es una profesión mucho más amplia, que requiere un profundo conocimiento del cuerpo humano, razonamiento clínico, actualización constante y, sobre todo, empatía y vocación de servicio. Hoy puedo decir que la realidad superó por completo la idea que tenía al inicio, y eso me hizo enamorarme aún más de esta maravillosa ocupación.
Afortunadamente he tenido la oportunidad de conocer a varios profesores que dejaron una huella muy importante en mi formación profesional y personal. Una de ellas fue la licenciada Leticia Gutiérrez, quien fue una de las principales personas que me motivó a continuar cuando llegué a dudar de mí misma. Recuerdo que después de un examen me dijo que veía potencial en mí y que no abandonara la carrera. Esas palabras llegaron en un momento en el que realmente las necesitaba y se convirtieron en una gran fuente de motivación para seguir avanzando. Tiempo después, durante mi última rotación de tercer año, el licenciado Luis también marcó significativamente mi camino. Gracias a su enseñanza y a las experiencias que viví bajo su supervisión descubrí la especialidad en la que quiero desarrollarme profesionalmente: la Fisioterapia pediátrica. Sin duda, ambos docentes contribuyeron a fortalecer mi pasión por esta disciplina y me ayudaron a visualizar el rumbo que quiero seguir.
Ese momento en el que sentí que realmente estaba en el lugar correcto llegó cuando inicié el tercer año y comencé mis prácticas clínicas. Fue la primera vez que tuve contacto directo con pacientes reales y pude aplicar todos los conocimientos que había adquirido durante los primeros años de la carrera. Ver que era capaz de evaluar, intervenir y acompañar a las personas en su proceso de recuperación fue una experiencia muy significativa. Cada avance que lograban, por pequeño que fuera, me hacía sentir que el esfuerzo de tantas horas de estudio daba resultados concretos. Confirmar que podía generar un impacto positivo en la salud de la comunidad fue una satisfacción enorme y me reafirmó que había elegido la profesión indicada.
Ha sido una de las etapas más enriquecedoras, retadoras y felices de mi vida. Como en cualquier carrera de las ciencias de la salud, han existido momentos de exigencia académica, desvelos y exámenes complejos. Sin embargo, también ha estado llena de grandes aprendizajes, experiencias inolvidables y docentes que siempre estuvieron dispuestos a orientarme y motivarme. Todo lo vivido durante estos años me ha permitido crecer y reafirmar que, si pudiera volver a elegir una carrera, sin duda volvería a escoger la Licenciatura en Fisioterapia.
A quienes están por iniciar sus estudios les diría que disfruten cada etapa del proceso, incluso aquellas que parecen las más difíciles. Es completamente normal sentir incertidumbre o preguntarse si tomaron la decisión correcta, porque es una formación exigente que requiere compromiso, disciplina y dedicación; sin embargo, cada esfuerzo vale la pena. Nunca dejen de aprender, mantengan siempre la curiosidad por seguir preparándose y recuerden que detrás de cada paciente hay una persona que deposita su confianza en ustedes. Tener la oportunidad de ayudar a alguien con el conocimiento, las manos y el corazón es un verdadero privilegio. Nunca subestimen el impacto que pueden tener en la vida de una persona; crean en ustedes, perseveren y recuerden que la vocación siempre encuentra la manera de transformar vidas.


