Mi nombre es Carolina Ortiz Martel y soy alumna de la Licenciatura en Fisioterapia. Desde muy pequeña mis padres me inculcaron el hábito de hacer ejercicio; en la primaria jugaba basquetbol y fue ahí donde empecé a ver cómo mis compañeros debían ausentarse o retirarse del deporte por lesiones. Durante mi primer año de preparatoria sufrí una lesión importante en el tobillo que requirió inmovilización; al terminar el tratamiento médico, noté que la articulación continuaba rígida e inestable, por lo que me recomendaron acudir con una especialista. Ese fue mi primer acercamiento con la Fisioterapia y desde ese momento supe que quería dedicarme a esto por el resto de mi vida para ayudar a las personas y deportistas a superar una lesión.  

Si tuviera que describir mi experiencia en la Facultad de Medicina en tres palabras, serían: demandante, inusual e innovadora. Es una carrera que exige tiempo completo, con jornadas extensas y traslados continuos entre la sede de “Adolfo Prieto” y los centros hospitalarios. Resulta inusual porque nuestra preparación transcurre en entornos clínicos reales, lo que le da una dinámica muy particular a la vida universitaria. Además, la considero innovadora porque nos ayuda a desmentir mitos sobre la salud muy arraigados en la sociedad y nos impulsa a actualizarnos día con día.  

El reto más grande que he enfrentado ocurrió en tercer año, cuando sufrí una ruptura de ligamento cruzado anterior y meniscos justo antes de iniciar la temporada de exámenes. Asistir a clases con muletas y enfrentar la pausa en mis actividades cotidianas representó un desafío físico y emocional; sin embargo, gracias al respaldo de mi familia y el acompañamiento profesional, logré concluir el ciclo académico con un buen promedio y recuperar mi salud integral. Vivir el proceso desde la perspectiva del paciente cambió drásticamente mi visión de la Fisioterapia, permitiéndome desarrollar un enfoque de atención biopsicosocial, más humano e integral.

En mi formación ha sido clave contar con docentes y referentes inspiradores. En mi último año elegí la profundización en Ortopedia y Lesiones Deportivas, donde tuve la guía del licenciado Mauricio, un docente actualizado y siempre dispuesto a orientarnos. Asimismo, el maestro César Espinosa ha sido una gran fuente de inspiración; a través de sus capacitaciones aprendí a profundizar en la comprensión del dolor crónico y a mejorar mis metodologías de valoración y tratamiento. Gracias a estas experiencias he comprendido que una cualidad indispensable en nuestra disciplina es la disposición de desaprender para aprender, manteniendo una apertura constante hacia la evidencia científica actualizada.

Como mujer en el área de la salud, contribuir al bienestar de las personas significa generar un impacto real, no únicamente desde la práctica clínica, sino también impulsando la investigación científica hecha por y para mujeres. Me honra formar parte de una institución que fomenta la generación de conocimiento desde las etapas formativas. Dentro de cinco años me visualizo realizando estudios de posgrado y acompañando a más personas a recuperar su funcionalidad y calidad de vida.  

A las jóvenes que sueñan con estudiar una carrera en las ciencias de la salud les diría que, aunque implica gran dedicación, la satisfacción de devolverle a un paciente la confianza en su cuerpo y su independencia hace que cada esfuerzo valga la pena. Para mí, ser una mujer FacMed significa poner el conocimiento al servicio de las personas con amor, empatía y un compromiso permanente con la evidencia científica.