La Dirección General de Incorporación y Revalidación de Estudios (DGIRE) de la UNAM entregó 307 títulos profesionales a médicas y médicos de Instituciones del Sistema Incorporado en una ceremonia realizada el pasado 18 de agosto en el auditorio “Dr. Raoul Fournier Villada”, la cual contó con la presencia de la doctora Ana Carolina Sepúlveda Vildósola, Directora de la Facultad de Medicina.

Al dar la bienvenida al acto, la licenciada Manola Giral de Lozano, Titular de la DGIRE, subrayó el valor simbólico e institucional del documento entregado: “Van a recibir un pergamino, un título que está emitido por la Máxima Casa de Estudios. Llevará el escudo de la UNAM y la firma de nuestro señor Rector. Pero también lleva el nombre y la fotografía de cada uno de ustedes, porque de ustedes es el trabajo y los logros que les permitieron llegar hasta aquí. Ese título avala su prestigio, un prestigio que será inmaculado como hoy es su bata blanca, pero que necesita de un ejercicio de la profesión con muchos valores y mucho trabajo para que sigan representándonos con mucha honra.”

La licenciada Giral de Lozano destacó que la tecnología no debe desplazar la empatía médica frente a los pacientes: “Hoy la UNAM les entrega una licencia para ejercer y México reconoce en cada uno de ustedes algo más grande. Reconoce una deuda. Primero una deuda consigo mismo, nunca dejen de estudiar porque el conocimiento que hoy celebran en poco tiempo será obsoleto; el buen médico no es el que sabe todo, es el que sabe que no sabe todo y sigue buscando. Segundo, una deuda con sus pacientes, nunca pierdan la compasión; la tecnología y la inteligencia artificial, así como los protocolos, son herramientas maravillosas, pero ningún aparato puede sustituir una mano que acompañe, una mirada que tranquiliza o un diagnóstico explicado con palabras sencillas; no permitan que el sistema, el cansancio o la prisa les arrebate la empatía. Tercero, una deuda con su futuro; sean valientes, valientes para decir no sé, valientes para defender al paciente cuando el sistema falla, valientes para trabajar donde nadie quiere ir”.

El médico cirujano Francisco García Esquivel, egresado del Centro Universitario Siglo XXI, dirigió unas palabras en representación de sus compañeras y compañeros, recordando el esfuerzo diario realizado a lo largo de la carrera: “Dicen que todos recordamos el día en que comenzó aquello que cambió nuestra vida. Para nosotros todo empezó hace unos años con un sueño, una meta y probablemente una bata blanca impecable. Pasamos semestres completos sin darnos cuenta, viviendo probablemente más tiempo en la universidad que en nuestras casas, desvelándonos por aquellos exámenes que sentíamos imposibles de pasar, los proyectos que parecían interminables, pero, a pesar de todo, nunca nos rendimos y, gracias a ello, hoy con la frente en alto, estamos aquí para recibir el título que no sólo lleva conocimiento, sino esfuerzo, sacrificio, dedicación y miles de sonrisas, pero probablemente también lágrimas”.

Asimismo, el egresado reflexionó sobre el compromiso y el sentido de servicio hacia el paciente: “A partir de hoy, nuestro nombre llevará un título que representa mucho más que una simple profesión, ser médico significa acompañar en los momentos más difíciles, pero también en los más emotivos, presenciando desde el nacimiento de ese hijo tan anhelado hasta la muerte de un ser querido. Los mejores médicos no son aquellos que coleccionan enciclopedias en su cabeza, sino aquellos que nunca olvidan que detrás de cada enfermedad hay un paciente y, más importante aún, un ser humano que necesita nuestra atención.”

En su mensaje, la doctora Sepúlveda Vildósola destacó: “Nos reúne una de las ceremonias más significativas de la vida universitaria, la entrega de los títulos profesionales que acredita la culminación de una exigente etapa formativa y que, al mismo tiempo, marca el inicio de una responsabilidad que habrá de acompañarles durante toda la vida. Han llegado hasta este momento después de años de estudio, disciplina y perseverancia, de prácticas, guardias y exámenes, de incertidumbres y desafíos, pero también de satisfacciones y alegría”. 

En un segundo momento, la Directora de la Facultad invitó a las y los egresados a reflexionar sobre el profundo significado y compromiso de pertenecer a la Universidad Nacional Autónoma de México: “Ser universitario, universitaria, significa comprender que el conocimiento recibido genera una responsabilidad con la sociedad. Significa ejercer la profesión con rigor, honestidad y conciencia crítica, actuar con respeto a la dignidad humana, reconocer las desigualdades de nuestro país y contribuir desde nuestro ámbito de competencia a transformarlas. Ustedes llevan consigo un doble motivo de orgullo, son dignas y dignos egresados de sus instituciones de origen y al mismo tiempo forman parte de la comunidad de la Universidad Nacional Autónoma de México. Lleven ambas identidades con honor, representen a sus escuelas con dignidad y pongan siempre en alto los valores de la Universidad Nacional”.

Para concluir, la doctora Sepúlveda Vildósola abordó el reto de la tecnología en la medicina actual y recordó la esencia humana del ejercicio médico a través del pensamiento del doctor Ignacio Chávez: “El médico no es un mecánico que debe arreglar un organismo enfermo como se arregla una máquina descompuesta, es un hombre con afán de ayuda y ofreciendo todo lo que tiene, un poco de ciencia y mucho de comprensión y simpatía”.

Al término de las intervenciones y tras la entrega de los títulos, el auditorio puesto de pie entonó el tradicional Goya, dando por concluida la ceremonia universitaria.

En el presídium también estuvieron presentes la licenciada Guillermina Castillo Arriaga, Subdirectora de Certificación de la DGIRE; el doctor Armando Ortiz Montalvo, Secretario de Educación Médica de la Facultad de Medicina; y el doctor José Luis Matamoros Tapia.

Nayeli Castro