Ana Paola Arcos Naranjo, estudiante de la Licenciatura en Neurociencias de la Facultad de Medicina de la UNAM, compartió su experiencia sobre la estancia de investigación que realizó en la Universidad de Groningen, Países Bajos, en el grupo de investigación de delirio de dicha institución, durante el último semestre de la carrera. Destacó el valor de haber salido de su zona de confort y la importancia de no tener miedo a los rechazos, pues consideró que el proceso administrativo valió la pena frente a la oportunidad de crecimiento profesional y personal que representa una movilidad internacional. 

“Para mí representó una posibilidad que la veía muy lejana, que me reafirmó que puedo salir a buscar y que uno no pierde nada por intentarlo. Me representó que pude con mis méritos y mis mis propias acciones lograr una oportunidad de tan alto calibre y, sobre todo, muy contenta porque iba a beneficiar mi vida tanto profesional como personal, y alimentar mi curiosidad académica”, resaltó.

Ana Paola compartió que los aspectos del grupo de investigación o del proyecto que la motivaron a elegir esta Universidad fue su interés académico por las enfermedades neurodegenerativas, tema que le había quedado pendiente a lo largo de su formación. Asimismo, señaló que la amabilidad, generosidad y profesionalismo de la tutora Mónica Trzpis, quien la acompañó durante todo el proceso, fueron determinantes para elegir ese grupo de investigación.

“Por la corta estancia, yo pude involucrarme en un análisis bibliométrico del estudio del delirio a lo largo de los años y cómo este tiene sus nuevas tendencias, hacia dónde va y cómo esto va a influir en la investigación del mismo tema. Mi principal contribución fue hacer todo el proyecto desde cero, aprendí a usar softwares de análisis bibliométrico para poder extraer la información; hice también un diseño de grafos para poder visualizar y entender cómo este comportamiento del delirio se estaba modificando a través del tiempo y en la bibliografía. Implementé programación como usar R para crear figuras que representaban toda esta información y contribuí a que avanzara todo el proyecto”, explicó la estudiante. 

Subrayó que fortaleció habilidades esenciales para su formación en neurociencias, como el análisis de datos, la programación, el pensamiento crítico y la solución de problemas. Mencionó que, ante un contratiempo con licencias de software, logró implementar la misma técnica con otros programas, lo que le permitió aprender desde cero y resolver la situación de manera autónoma. 

También expresó que la experiencia le reafirmó la idea de estudiar un posgrado y le despertó nuevamente el interés por las enfermedades neurodegenerativas, así como por otras áreas de investigación relacionadas con el dolor. 

Para finalizar, la estudiante enfatizó el honor y el agradecimiento que representa haber sido seleccionada para representar a la Facultad de Medicina de la UNAM en una institución de prestigio internacional. Señaló que la estancia cambió su perspectiva sobre la preparación académica en México y la posibilidad de construir puentes de investigación que generen avances significativos. “Para mí significa mucho agradecimiento, mucho honor y un sentimiento de mucho privilegio en el cual me siento muy agradecida por haber sido seleccionada de entre tantos aspirantes y, sobre todo, haber podido lograr conectar todo lo que he aprendido a lo largo de la licenciatura con lo que allá en Groningen se estaba haciendo. Para mí eso fue una experiencia que cambió mi vida y mi perspectiva de lo bien que estamos preparados aquí en México y que podemos hacer puentes de investigación que lleguen a hacer cosas increíbles”, expresó la alumna.

“Esta experiencia me cambió por completo en todos los aspectos y sentidos, y lo agradezco porque me permitió salirme de mi zona de confort y voltearme a ver a mí misma con toda la capacidad, resiliencia y asombro que necesitaba haber en mí”, manifestó al dar un mensaje a la comunidad estudiantil: “Me gustaría compartir que nunca es tarde y que a veces se nos hace muy tarde. Por ejemplo, esta experiencia la tuve en mi último semestre de la carrera y me hubiera gustado haberla aprovechado en semestres anteriores. Entonces, no tener miedo, uno no pierde nada. Tal vez los trámites son algo cansados, pero vale la pena 100 % haberlo intentado y sobre todo alimentarte de personas a tu alrededor que te impulsan a ser mejor y agradecerles también a todas esas personas que me ayudaron a salir de mi burbuja”, concluyó.

Yoselin Gómez