El Centro de Investigación en Políticas, Población y Salud (CIPPS) de la Facultad de Medicina de la UNAM organizó la reunión de alto nivel para revisar el informe “Evaluación de la resiliencia y sostenibilidad del sistema de salud mexicano”, el pasado 1 de octubre en la Unidad de Seminarios “Dr. Ignacio Chávez”, en Ciudad Universitaria.
El encuentro reunió a un grupo de actores clave, autoridades de la Secretaría de Salud, representantes del Instituto Mexicano del Seguro Social, organizaciones de la sociedad civil y personas de la academia, con el objetivo de discutir los hallazgos y recoger comentarios estratégicos que fortalezcan el documento previo a su publicación.
Durante la bienvenida, la doctora Marcela Agudelo Botero, coordinadora general del CIPPS, explicó que el informe se desarrolló en el marco de la Partnership for Health System Sustainability and Resilience, una iniciativa global en colaboración con la London School of Economics y Oxford Policy Management. “Para nosotros es muy importante no sólo que nos reunamos sobre este propósito común de revisar un documento, sino escuchar esta diversidad de voces que puedan aportar a la visión de esta construcción basada en la resiliencia y la sustentabilidad”, señaló.

Durante la jornada, se revisaron y discutieron un total de 35 recomendaciones agrupadas en siete dimensiones: salud poblacional, prestación de servicios de salud, gobernanza y rectoría, financiamiento, fuerza laboral, medicamentos y tecnología, y sostenibilidad ambiental.
Por ejemplo, en la dimensión de salud poblacional, el doctor Juan Pablo Gutiérrez, profesor titular del CIPPS, expuso las cinco recomendaciones centrales derivadas del diagnóstico. Entre ellas, destacaron la reorientación de las acciones de prevención de enfermedades metabólicas hacia los determinantes sociales, el paso de la medición general a indicadores concretos de reducción de brechas de inequidad, y la creación de un programa nacional intersectorial frente al cambio climático y salud. Asimismo, propuso avanzar hacia un sistema capaz de responder a incrementos en la demanda y consolidar la regulación fiscal contra factores de riesgo metabólico.


Durante el intercambio de posturas sobre las propuestas del informe, el doctor Raúl Peña Viveros, director general de Planeación y Desarrollo en Salud de la Secretaría de Salud, compartió las perspectivas institucionales respecto a la implementación de estas recomendaciones a nivel federal. “Tenemos que trabajar sobre la prevención, pero aquí hablamos de gobernanza y creo que no es un tema único de quienes prestamos servicios de salud; la influencia real de un cambio de actitud en las personas requiere sumar a la educación y a las instancias fuera del sector”, afirmó el doctor Peña Viveros.
Por su parte, la licenciada Alma Ortiz, subdirectora de la Asociación Mexicana de Lucha Contra el Cáncer, subrayó la urgencia de ampliar el enfoque de la prevención y de integrar el trabajo intersectorial con una visión de largo plazo. “Si nos quedamos en prevención primaria nos quedamos cortos, y si nos quedamos hablando solamente de que los responsables de esto son las instituciones de salud, nos quedamos aún más cortos. Me parece que nunca vamos a mejorar si esto no se hace de manera transversal e intersectorial”, expresó.
Sobre la prestación de servicios de salud, el doctor Andrés Castañeda, integrante del equipo del CIPPS, presentó las recomendaciones encaminadas a institucionalizar el primer nivel como punto de contacto, aumentar progresivamente el gasto público asignado a este rubro, desarrollar un expediente clínico electrónico interoperable, establecer un programa nacional de calidad hospitalaria e implementar un modelo comunitario de salud mental sustentado por ley.

Al respecto, también se realizaron comentarios sobre las recomendaciones a la luz del contexto actual y de la reciente implementación del Servicio Universal de Salud (SUS). Varias de las personas asistentes destacaron que el fortalecimiento de la infraestructura en el primer contacto debe acompañarse de un modelo de atención primaria integrador, centrado en las personas y en la continuidad de la atención de padecimientos crónico-degenerativos.
Como resultado de las discusiones, el grupo de trabajo sintetizó las aportaciones vertidas en los distintos ejes del informe. En materia poblacional y de servicios, se enfatizó traducir las recomendaciones en acciones concretas que trasciendan el ámbito de las enfermedades metabólicas e incorporen otros problemas prioritarios de salud, como la mortalidad materna e infantil, las enfermedades catastróficas y la violencia, y articulen redes efectivas de atención alineadas a programas como los consultorios del Servicio Universal de Salud y Salud Casa por Casa. Asimismo, en gobernanza y financiamiento, se propuso fortalecer la transparencia, la rendición de cuentas y la participación social, trazando esquemas fiscales claros que reduzcan el gasto de bolsillo.

Finalmente, en fuerza laboral, insumos y medio ambiente, se destacó la importancia de mejorar la disponibilidad, distribución y condiciones del personal de salud, la necesidad de una política farmacéutica nacional con seguimiento en tiempo real, así como la evaluación del impacto ambiental en los servicios de salud.
Las observaciones recabadas durante el encuentro, junto con las aportaciones escritas que se reciban hasta el 8 de octubre, se integrarán al proceso de edición, traducción y revisión final con la London School of Economics, con miras a la publicación y presentación del informe final en diciembre de 2026.
Nayeli Castro


