{"id":11834,"date":"2020-02-14T22:28:05","date_gmt":"2020-02-14T22:28:05","guid":{"rendered":"https:\/\/gaceta.facmed.unam.mx\/?p=11834"},"modified":"2020-02-14T22:28:11","modified_gmt":"2020-02-14T22:28:11","slug":"la-neurociencia-y-el-amor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/gaceta.facmed.unam.mx\/index.php\/2020\/02\/14\/la-neurociencia-y-el-amor\/","title":{"rendered":"La neurociencia  y el amor"},"content":{"rendered":"\n<p>\u00bfEl amor se puede describir fisiol\u00f3gicamente? \u00bfNuestro sistema nervioso cambia al enamorarnos? El amor ha sido uno de los fen\u00f3menos m\u00e1s estudiados, y menos comprendidos, por la neurociencia. Sin embargo, gracias a \u00e9sta, sabemos que <strong>el enamoramiento provoca una importante manifestaci\u00f3n de sinapsis neuronales a lo largo de varias estructuras cerebrales.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>El amor puede dividirse en tres categor\u00edas principales: atracci\u00f3n sexual, amor rom\u00e1ntico, y apego.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La atracci\u00f3n sexual es alimentada en parte por las hormonas sexuales: estr\u00f3geno y testosterona. Al inicio de una relaci\u00f3n, el <strong>cortisol<\/strong>, hormona del estr\u00e9s, aumenta. Ese incremento crea la sensaci\u00f3n euf\u00f3rica y las <strong>\u201cmariposas\u201d<\/strong> que sentimos en el est\u00f3mago. Durante este mismo periodo se ha reportado una <strong>disminuci\u00f3n en la actividad de la corteza frontal, importante para el razonamiento y el juicio.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>El amor rom\u00e1ntico provoca la liberaci\u00f3n de diversos neurotransmisores, entre los que se encuentran la dopamina, norepinefrina y serotonina<\/strong>. Esto nos lleva a relacionarlo con el sistema de recompensa en nuestro cerebro. La dopamina es el principal neurotransmisor implicado en la sensaci\u00f3n de enamoramiento. \u00c9sta se produce al interior de las neuronas dopamin\u00e9rgicas en una zona del tallo cerebral llamada \u00e1rea tegmental ventral y es responsable de producir las <strong>\u201cmol\u00e9culas de la felicidad\u201d<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>No obstante, existen otras estructuras tambi\u00e9n involucradas en el proceso de enamoramiento. Entre las m\u00e1s notables se encuentran el <strong>n\u00facleo accumbens<\/strong>, encargado junto con el \u00e1rea tegmental ventral de hacernos sentir placer, prestar atenci\u00f3n y mantener la motivaci\u00f3n para perseguir y obtener recompensas.<\/p>\n\n\n\n<p>No podemos dejar de mencionar el rol del <strong>n\u00facleo caudado<\/strong>. \u00c9ste es responsable de la integraci\u00f3n sensorial y la generaci\u00f3n de movimiento impulsado por las expectativas. De manera similar, <strong>los giros del c\u00edngulo y del hipocampo, as\u00ed como la am\u00edgdala y la \u00ednsula, son capaces de regular las emociones y el deseo, lig\u00e1ndose fuertemente con el n\u00facleo caudado y el t\u00e1lamo.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, <strong>el apego es esencial para las conexiones familiares y sociales.<\/strong> Este tipo de amor parece ser fomentado por la <strong>oxitocina y la vasopresina<\/strong>. La primera est\u00e1 relacionada con el confort proveniente del contacto f\u00edsico, como los abrazos y la lactancia materna. Por otra parte, la vasopresina parece contribuir al apego entre hombres. Ambos transmisores nos permiten sentirnos seguros y relajados cuando estamos rodeados de nuestra familia y amigos.<\/p>\n\n\n\n<p>La complejidad del amor va m\u00e1s all\u00e1 de las estructuras y neurotransmisores involucrados en su experiencia. Sin embargo, con la ayuda de la neurociencia podemos acercarnos cada vez m\u00e1s a descifrar un concepto tan abstracto.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:right\"><strong>Mauricio De la Cruz y Lolb\u00e9 Casta\u00f1eda<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfEl amor se puede describir fisiol\u00f3gicamente? \u00bfNuestro sistema nervioso cambia al enamorarnos? El amor ha sido uno de los fen\u00f3menos m\u00e1s estudiados, y menos comprendidos, por la neurociencia. Sin embargo, gracias a \u00e9sta, sabemos que el enamoramiento provoca una importante manifestaci\u00f3n de sinapsis neuronales a lo largo de varias estructuras cerebrales. El amor puede dividirse [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":19,"featured_media":11835,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_et_pb_use_builder":"off","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[16],"tags":[1046,935,90],"class_list":["post-11834","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-investigacion","tag-amor","tag-facmed","tag-neurociencias","et-has-post-format-content","et_post_format-et-post-format-standard"],"acf":false,"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/gaceta.facmed.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/AMOR.jpg?fit=1280%2C853&ssl=1","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/paVGDG-34S","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/gaceta.facmed.unam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11834","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/gaceta.facmed.unam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/gaceta.facmed.unam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/gaceta.facmed.unam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/19"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/gaceta.facmed.unam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=11834"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/gaceta.facmed.unam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11834\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":11836,"href":"https:\/\/gaceta.facmed.unam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11834\/revisions\/11836"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/gaceta.facmed.unam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/11835"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/gaceta.facmed.unam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=11834"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/gaceta.facmed.unam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=11834"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/gaceta.facmed.unam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=11834"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}