{"id":55270,"date":"2025-08-11T14:20:10","date_gmt":"2025-08-11T20:20:10","guid":{"rendered":"https:\/\/gaceta.facmed.unam.mx\/?p=55270"},"modified":"2025-08-11T14:25:04","modified_gmt":"2025-08-11T20:25:04","slug":"si-no-puedes-contra-el-enemigo-comprate-una-galleta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/gaceta.facmed.unam.mx\/index.php\/2025\/08\/11\/si-no-puedes-contra-el-enemigo-comprate-una-galleta\/","title":{"rendered":"Si no puedes contra el enemigo,\u00a0c\u00f3mprate una galleta"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"600\" height=\"92\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/gaceta.facmed.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/letras-estudiantiles.webp?resize=600%2C92&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-52342\" style=\"width:856px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/gaceta.facmed.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/letras-estudiantiles.webp?w=600&amp;ssl=1 600w, https:\/\/i0.wp.com\/gaceta.facmed.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/letras-estudiantiles.webp?resize=300%2C46&amp;ssl=1 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><strong>Jessica Monserrat Figueroa Esquivel, alumna de la Licenciatura en Ciencia de la Nutrici\u00f3n Humana<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left\"><strong><br>An\u00e1lisis del consumismo en nuestra generaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Me declaro culpable: no tengo personalidad y soy consumista. Este ensayo es mi intento de re\ufb02exionar sobre ello y, de paso, lanzar un peque\u00f1o reclamo al mundo que me rodea. Cuando pienso en mi infancia, recuerdo a mi padre, una de las personas m\u00e1s conscientes que conozco, diciendo una y otra vez: \u201cVan como borreguitos\u201d. Era su manera de cuestionar a la sociedad, aunque yo, de ni\u00f1a, no lo entend\u00eda del todo. No fue hasta la pandemia de COVID-19, entre el encierro, el silencio y el auge de TikTok, que lo vi con claridad: mi primer impulso no fue crear o imaginar algo nuevo, sino desear tener algo.<\/p>\n\n\n\n<p>Y eso me doli\u00f3. Me di cuenta de que mi mente no era un campo libre para ideas propias, sino un terreno ya dominado por im\u00e1genes ajenas: la ropa \u201caestethic\u201d y el cuarto \u201cclean girl&#8221;. Deseaba tener, no ser. Deseaba replicar lo que otros mostraban, no inventar algo propio.<\/p>\n\n\n\n<p>El deseo no nac\u00eda de m\u00ed, sino de lo que ve\u00eda, de lo que me repet\u00edan los videos, como si hubiera olvidado que tambi\u00e9n puedo ser la fuente, que puedo hacer, imaginar, proponer. Pero en su lugar, s\u00f3lo quer\u00eda poseer, acumular, encajar.<\/p>\n\n\n\n<p>Creo que ah\u00ed se rompi\u00f3 algo o tal vez solo me di cuenta, mi imaginaci\u00f3n se convirti\u00f3 en un cat\u00e1logo, ocup\u00f3 mi mente y sin darme cuenta pas\u00e9 de ser creadora a simplemente observadora de mi propia vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Dicen por ah\u00ed que&nbsp;si no puedes contra el enemigo, \u00fanete a \u00e9l. Vivo con cierto privilegio, lo reconozco, de ni\u00f1a, mi mundo era una peque\u00f1a ventana cuidadosamente abierta por mis padres, desde ah\u00ed, observaba una burbuja de realidad donde todo parec\u00eda incre\u00edble, casi perfecto, hab\u00eda estabilidad, hab\u00eda amor, hab\u00eda cierta protecci\u00f3n frente al caos exterior.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero esa burbuja no era el mundo, y conforme los a\u00f1os avanzan, esa percepci\u00f3n se transforma. La ventana se abre un poco m\u00e1s, o tal vez yo ya aprend\u00ed a empujarla sola. Y lo que antes parec\u00eda perfecto, ahora parece cruel. Es duro salir de la burbuja, porque afuera no todo es protecci\u00f3n: hay ruido, hay prisa, hay presiones. Hay una econom\u00eda que se alimenta de nuestro vac\u00edo emocional y un sistema que nos ense\u00f1a a llenar ese vac\u00edo con cosas. Me doy cuenta de que crecer, en parte, ha sido aprender a ver esa contradicci\u00f3n: saber que tuve una infancia cuidada, pero tambi\u00e9n entender que ese cuidado no me blinda de participar en un sistema que bene\ufb01cia a unos pocos.<\/p>\n\n\n\n<p>Y es desde ah\u00ed que tambi\u00e9n acepto que mi perspectiva puede ser limitada, pero no me resigno a que as\u00ed siga siendo. Una de mis metas es justamente esa: ampliar mi visi\u00f3n, ver m\u00e1s all\u00e1 de lo evidente, incomodarme todo el tiempo, y actuar en consecuencia, utilizando las herramientas que he adquirido en mi paso por la licenciatura. Y cuestionar, cuestionarme a m\u00ed misma, cuestionar las normas, los principios, los mandatos sociales que a veces repetimos sin pensar.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero mientras lo intento, no puedo ignorar lo que veo a mi alrededor: mi generaci\u00f3n parece carecer de identidad y esencia, guiada por una necesidad desesperada de pertenecer, pertenecer a un molde: el que genera ruido, el que recibe aplausos en redes, el que brilla aunque est\u00e9 vac\u00edo. Nos entregamos a las tendencias y al consumo, buscando validaci\u00f3n a trav\u00e9s de lo que tenemos. Tener dinero, tener productos: tener, tener, tener&#8230; sin detenernos a pensar qu\u00e9 estamos perdiendo en el camino.<\/p>\n\n\n\n<p>Las grandes industrias lo han notado y se han aprovechado de ello o, incluso, probablemente siempre han estado detr\u00e1s de esto, orquest\u00e1ndolo desde el principio.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La galleta que no s\u00f3lo se come, se presume<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Un ejemplo perfecto de esta din\u00e1mica es la industria alimentaria, y quiero detenerme en un caso que me ha generado con\ufb02icto desde su explosi\u00f3n: esas galletas virales con envoltorio rosa, que cada semana reinventan sus sabores.<\/p>\n\n\n\n<p>La industria alimentaria, lejos de ser s\u00f3lo un sistema para nutrirnos, se ha convertido en uno de los ejemplos m\u00e1s claros del capitalismo. No se trata s\u00f3lo de vender comida, sino de crear emociones, h\u00e1bitos, aspiraciones, lo que comemos ya no responde a nuestras necesidades meramente \ufb01siol\u00f3gicas, sino a construcciones sociales, a campa\u00f1as de publicidad, a videos de TikTok que predicen nuestros antojos antes de que incluso los sintamos.<\/p>\n\n\n\n<p>En este momento, la comida se transforma en producto, no importa si lo que ofrecen es nutricionalmente innecesario o incluso perjudicial: lo que importa es que sea instagrameable, se nos vende una experiencia antes que un alimento. Una promesa de pertenencia y de satisfacci\u00f3n inmediata.<\/p>\n\n\n\n<p>Fundada en 2017 alcanz\u00f3 su pico de popularidad el a\u00f1o pasado, donde colaboraciones con famosas como Olivia Rodrigo y las Kardashian han consolidado su imagen moderna y relevante. Pero lo que m\u00e1s llama la atenci\u00f3n y me preocupa es su estrategia de lanzar sabores nuevos cada semana, a simple vista, podr\u00eda parecer una idea ingeniosa, pero hay un lado oscuro. A la empresa no parece importarle la salud de sus consumidores: una sola galleta tiene m\u00e1s de 800 calor\u00edas y tiene cantidades alarmantes de az\u00facares y grasas saturadas [1] \u00bfY qu\u00e9 hay del impacto ambiental? Cambiar de sabores cada semana puede parecer divertido, creativo o hasta innovador, pero detr\u00e1s hay un desperdicio insostenible, cada nueva receta implica ingredientes muy espec\u00ed\ufb01cos que muchas veces no se reutilizan en los men\u00fas siguientes, si no se venden a tiempo, se desechan, nunca se habla de eso en redes sociales: de la masa que se endurece, de los&nbsp;<em>toppings<\/em>&nbsp;que caducan, de las cajas que terminan en la basura sin haber sido abiertas.<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s, esta necesidad constante de novedad obliga a producir en exceso. No se fabrica s\u00f3lo para nutrir, sino para anticipar el deseo, hay que tener todo listo por si alguien decide compartirlo en una historia. \u00bfY si no se vende? No importa, la semana siguiente ya hay nuevos sabores.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese tipo de producci\u00f3n tambi\u00e9n implica: ingredientes transportados por todo el pa\u00eds, refrigerados, manipulados y descartados cada siete d\u00edas. Miles de cajas dise\u00f1adas para verse bien en c\u00e1mara y durar s\u00f3lo unos minutos en la mano de alguien. La comida como espect\u00e1culo.<\/p>\n\n\n\n<p>Parte de su \u00e9xito radica en lo est\u00e9ticamente atractivas que son: grandes, brillantes, decoradas como si fueran literalmente joyas comestibles, cuando el exceso se disfraza de belleza, dejamos de verlo como un problema, lo que deber\u00eda incomodarnos se reduce a&nbsp;<em>likes<\/em>&nbsp;y comentarios. Mientras tanto, nosotros aplaudimos, re\u00edmos, participamos en el espect\u00e1culo, sin notar que el tel\u00f3n oculta una escena mucho m\u00e1s oscura.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-full is-resized\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"335\" height=\"250\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/gaceta.facmed.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/WhatsApp-Image-2025-08-11-at-2.03.12-PM-1.jpeg?resize=335%2C250&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-55275\" style=\"width:856px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/gaceta.facmed.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/WhatsApp-Image-2025-08-11-at-2.03.12-PM-1.jpeg?w=335&amp;ssl=1 335w, https:\/\/i0.wp.com\/gaceta.facmed.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/WhatsApp-Image-2025-08-11-at-2.03.12-PM-1.jpeg?resize=300%2C224&amp;ssl=1 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 335px) 100vw, 335px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Estandarizaci\u00f3n del paladar<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Peor a\u00fan, la industria ha logrado algo inquietante: estandarizar el paladar humano. Nos ense\u00f1a a desear lo mismo, a preferir sabores arti\ufb01ciales, a mirar con desprecio nuestras tradiciones culinarias. Comer ya no es s\u00f3lo nutrirse o compartir, es posicionarse. Elegir una galleta de 200 pesos no s\u00f3lo es un acto de consumo, es una declaraci\u00f3n de estatus, una manera de decir \u201cyo puedo\u201d. As\u00ed, la comida deja de ser un acto bello para convertirse en una forma de exclusi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Aun as\u00ed, no todo est\u00e1 perdido. Siempre nos queda la posibilidad de elegir con conciencia, no para caer en la trampa de la culpa individual, esa que nos hace pensar que todo depende de si compramos o no una galleta, sino para empezar a resistir desde donde estamos. No se trata de satanizar el placer ni de prohibirse una buena galleta. Yo tambi\u00e9n aceptar\u00eda una de esas si me la ofrecieran, y eso no me har\u00eda ni mejor ni peor que nadie. No somos consumidores m\u00e1s \u00e9ticos por renunciar, ni m\u00e1s libres por ceder al antojo. El problema no es disfrutar algo de vez en cuando, sino creer que eso, por s\u00ed solo, llenar\u00e1 un vac\u00edo o nos convertir\u00e1 en alguien mejor.<\/p>\n\n\n\n<p>La verdadera libertad comienza cuando nos empezamos a cuestionar. \u00bfPor qu\u00e9 comemos lo que comemos? \u00bfA qui\u00e9n bene\ufb01cia? Comer con sentido puede ser un acto revolucionario. Agradecer lo simple, valorar lo local, cocinar con amor. Esos son los gestos que desaf\u00edan a una industria que quiere volvernos iguales y aunque no podamos cambiarlo todo, s\u00ed podemos pensar en grande, exigiendo en peque\u00f1o, resistiendo e iniciando desde nuestro plato.<\/p>\n\n\n\n<p>Porque los verdaderos lujos no est\u00e1n en empaques brillantes ni en gustos explosivos, sino en la mesa compartida, en el placer de estar vivo y en la libertad de elegir.<\/p>\n\n\n\n<p>Si no podemos contra el enemigo, al menos podr\u00edamos empezar a cuestionarlo.<\/p>\n\n\n\n<p>Referencias:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>1.&nbsp;Crumbl Cookies. Nutrition &amp; Allergen Information [Internet]. Orem, UT: Crumbl Cookies; [citado el 7 de abril de 2025]. Disponible en:&nbsp;<a href=\"https:\/\/crumblcookies.com\/nutrition\/utorem\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">https:\/\/crumblcookies.com\/nutrition\/utorem<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jessica Monserrat Figueroa Esquivel, alumna de la Licenciatura en Ciencia de la Nutrici\u00f3n Humana An\u00e1lisis del consumismo en nuestra generaci\u00f3n Me declaro culpable: no tengo personalidad y soy consumista. Este ensayo es mi intento de re\ufb02exionar sobre ello y, de paso, lanzar un peque\u00f1o reclamo al mundo que me rodea. 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