{"id":697,"date":"2018-01-27T16:41:37","date_gmt":"2018-01-27T16:41:37","guid":{"rendered":"http:\/\/paginas.facmed.unam.mx\/gaceta\/?p=697"},"modified":"2018-10-02T18:34:40","modified_gmt":"2018-10-02T18:34:40","slug":"la-otredad-del-vampiro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/gaceta.facmed.unam.mx\/index.php\/2018\/01\/27\/la-otredad-del-vampiro\/","title":{"rendered":"La otredad del vampiro"},"content":{"rendered":"<p>[et_pb_section bb_built=&#8221;1&#8243;][et_pb_row][et_pb_column type=&#8221;4_4&#8243;][et_pb_text _builder_version=&#8221;3.15&#8243;]<\/p>\n<p><strong>S<\/strong>ed de sangre padecen los no vivos, para ellos este l\u00edquido rojo brillante es la vida, sus tegumentos p\u00e1lidos los caracterizan, aunado a una gran fobia por la luz del sol, sus rayos los lesionan de forma intensa, les causan erosiones dolorosas que al cicatrizar los deforman hasta lo m\u00e1s profundo de su dermis. Ni los huesos se salvan, su poder en ellos es mutilante. Sus dientes marrones los delatan, como si acabaran de devorar a un infante robado de los brazos de su madre, desgarrando la piel y los m\u00fasculos del cuello. Pareciera que es la sangre de estas v\u00edctimas lo que da esa coloraci\u00f3n dental. El comportamiento alterado del que son v\u00edctimas los orilla a estados de desasosiego, de ansiedad incontrolable.<\/p>\n<p>Beber o transfundir sangre puede ser el tratamiento paliativo o de sost\u00e9n para postergar su estancia en esta Tierra. La zoofagia es insuficiente, apenas para saciar los m\u00ednimos requerimientos, por ello la sangre oxigenada y abundante de los humanos es m\u00e1s atractiva, m\u00e1s eficaz para suplir la sangre m\u00f3rbida que corre por sus venas y arterias. \u00bfSer\u00e1 porfiria el mal que los aqueja?<\/p>\n<p>Existen otros seres monstruosos de tierras lejanas que se comportan diferente. Las marcas en el cuello de estos nosferatus los caracteriza, como si hubieran sido carcomidos por alg\u00fan vector quir\u00f3ptero u otro mam\u00edfero, de esos hemat\u00f3fagos que a trav\u00e9s de su mordedura transmiten ese mal viral, que mientras se incuba puede pasar inadvertido. Los contagiados viven sin saber que dentro de ellos se replica el mal, se disemina por el torrente sangu\u00edneo y alcanza lo m\u00e1s rec\u00f3ndito de sus entra\u00f1as. El mal pasa por una fase prodr\u00f3mica hasta que finalmente alcanza el enc\u00e9falo, invadiendo una a una las neuronas hasta edematizarlo por completo, lo que altera a\u00fan m\u00e1s su comportamiento. La enfermedad se apodera de ellos, ya no son due\u00f1os de sus actos ni de su ser. Su ansiedad puede desbordarse en actos de agresividad, atacando a los otros, como queriendo contagiarlos para perpetuar la infecci\u00f3n. Los espasmos en su garganta son tan intensos que el simple sonido del agua los aterra, los desquicia, sea \u00e9sta agua corriente o bendita. Quiz\u00e1 por ello, la sangre es el \u00fanico l\u00edquido que sacia su sed o suple su sangre enferma.<\/p>\n<p>Aunque se cree que estos seres poseen la vida eterna, el desenlace es muy diferente. Su cuerpo enjuto, ya sea infectado o consumido, termina en un final fat\u00eddico, debilitados al no haber tenido suficientes v\u00edctimas para sustituir su sangre enferma, gastada o virulenta. Sin embargo, si logran contagiar a otros con ese mismo mal que los aqueja, pueden llegar a postergar su estancia en la Tierra, viviendo a trav\u00e9s de los otros.<\/p>\n<p>Si los doctores John Seward y Abraham Van Helsing hubiesen pose\u00eddo el conocimiento m\u00e9dico al que hoy d\u00eda tenemos acceso, hubieran entendido que el conde Dr\u00e1cula era v\u00edctima, no de un poder sobrenatural de origen demoniaco, sino probablemente de una infecci\u00f3n por virus de la rabia.<\/p>\n<p>Al parecer los ajos y estacas estaban de m\u00e1s para controlar este mal.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><strong>Miguel \u00c1ngel Olarte Casas, acad\u00e9mico de la Facultad de Medicina<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>[\/et_pb_text][\/et_pb_column][\/et_pb_row][\/et_pb_section]<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><div class=\"et_pb_row et_pb_row_0 et_pb_row_empty\">\n\t\t\t\t\n\t\t\t\t\n\t\t\t\t\n\t\t\t\t\n\t\t\t\t\n\t\t\t<\/div> Sed de sangre padecen los no vivos, para ellos este l\u00edquido rojo brillante es la vida, sus tegumentos p\u00e1lidos los caracterizan, aunado a una gran fobia por la luz del sol, sus rayos los lesionan de forma intensa, les causan erosiones dolorosas que al cicatrizar los deforman hasta lo m\u00e1s profundo de su dermis. 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