La pandemia causada por el virus SARS-CoV-2 modificó la vida de cada uno de nosotros, en algunos casos dejándonos sin algún ser querido, y dejando claro las desigualdades persistentes en nuestra sociedad, mismas que repercuten en su estado de salud físico y mental, así como en el acceso a los servicios de salud; es por ello que en el Centro de Investigación en Políticas, Población y Salud (cipps) se ha trabajado y colaborado con distintas instituciones con la finalidad de poder acercarnos a la población, brindar apoyo y seguimiento a nuestra comunidad y sus familiares. Nuestros investigadores han realizado trabajo científico, de difusión y divulgación sobre temas relacionados con la covid-19. Nuestra Universidad tiene un gran compromiso con la población y cada uno de nosotros tratamos de brindar algunas respuestas y aclarar dudas sobre los distintos temas que rodean a este virus. En este documento se comentarán algunas experiencias que hemos vivido y acciones que se han realizado.

Brevísimo recuento de mi experiencia académica en tiempos de la pandemia

Dr. Adolfo Martínez Valle

El mes de marzo de 2020 estaba por terminar cuando se declaró oficialmente la emergencia sanitaria por la pandemia ocasionada por el virus de la covid-19. El primer caso se había detectado un mes atrás y la Jornada Nacional de Sana Distancia empezó el 23 de marzo. Pero una semana antes el CIPPS, con su característico espíritu salubrista, suspendió sus labores académicas presenciales, anticipándose a la medida tomada oficialmente días después por la Facultad de Medicina y de toda la UNAM.

Cuando dejé mi cubículo ese penúltimo viernes de marzo, llevando conmigo sólo un par de libros y una usb, deseando regresar en un futuro no muy lejano, nunca imaginé que hoy, casi seis meses después, tendría que seguir confinado en mi casa realizando mis tareas cotidianas. El confinamiento significó, sobre todo, organizarse en casa, lo cual implicó asegurarse una capacidad suficiente de Internet para poder terminar en línea las obligaciones académicas y profesionales del hogar: tanto las mías para terminar sin mayores contratiempos el semestre, como las del fin de año escolar de mis hijos y las profesionales de mi esposa.

Mis labores docentes representaron un reto importante, pero pudieron cumplirse cabalmente. Desde hace cuatro años imparto un curso de “Introducción a las Políticas Públicas de Salud en el Posgrado de Medicina”, pero en esta ocasión tuve el mayor número de alumnos inscritos, 12, lo cual significaba definir una logística que permitiera realizar las seis sesiones restantes del semestre. Afortunadamente, tanto la plataforma proporcionada por la UNAM como la pericia y apoyo de mis alumnos me permitieron cumplir con los objetivos del curso. Más allá de las intermitentes y ocasionales interrupciones técnicas, la participación en las sesiones creció, el entusiasmo no disminuyó y el trabajo en equipo se consolidó.

Incluso la propia pandemia nos proporcionó un estudio de caso inédito y en tiempo real para aplicar los conocimientos adquiridos, permitiéndonos analizar y experimentar la complejidad de diseñar, implementar, monitorear y evaluar la efectividad de las políticas públicas con las medidas que se estaban tomando para controlar la pandemia, tanto en el ámbito federal como en el estatal y local.

En cambio, en el ámbito internacional, la docencia y las reuniones virtuales con varios países se realizaron con mayor facilidad, exceptuando las esporádicas dificultades de conexión, los retos de conectarse en diferentes husos horarios y la obligada ausencia de algunos estudiantes internacionales, la mayoría médicos, los cuales tuvieron que suspender sus actividades estudiantiles para atender enfermos de COVID-19, tanto en México como en Colombia, Kenia y otros rincones sanitarios del mundo.

La investigación tampoco cejó. La pandemia misma dirigió inevitablemente la agenda a estudiar la efectividad de las políticas públicas para enfrentarla tanto en México como en otros países, particularmente en América Latina. Los espacios de publicación tradicionales se sustituyeron por ámbitos virtuales de mayor difusión, como los blogs y las revistas electrónicas de acceso más abierto.

También se siguieron líneas de investigación ya en curso, las cuales tomaron más relevancia en la
medida que la pandemia iba produciendo estragos en el ámbito social y económico en México, como las crecientes inequidades sociales y sus efectos nocivos en la salud.
Rodeados de una complicada situación económica y sanitaria en la ciudad, en particular, y en el país, en general, el CIPPS y la UNAM, junto con otras instituciones como el SNI, nos brindaron tanto un oasis virtual como una seguridad económica para continuar nuestra carrera profesional en el ámbito académico.

En suma, las actividades docentes y profesionales virtuales realizadas en tiempos del acecho de la covid-19 no impidieron la realización cabal de nuestros menesteres académicos y lograron fomentar una mayor comunicación y un menor distanciamiento social, en buena medida gracias a nuestra privilegiada situación de pertenecer a una institución como nuestra máxima casa de estudios

Alianza estratégica entre la UNAM y el INE para una campaña de cultura cívica

Mtra. Marcela Vázquez, Mtra. Thelma Alcántara

El coronavirus nos ha puesto a todas y todos en una encrucijada, en donde el fortalecimiento de los valores cívicos y la cultura cívica pueden poner a salvo la vida de muchísimas personas. La pandemia no ha terminado, el coronavirus llegó para quedarse hasta en tanto no logremos ser inmunes; para ello, es necesario afrontar que estaremos viviendo en el mediano plazo en una nueva realidad en la que nuestras acciones deben contribuir a la protección de la salud del individuo y de su comunidad.

Por ello, en el marco de la Estrategia Nacional de Educación Cívica, el Instituto Nacional Electoral y la Facultad de Medicina de la UNAM, a través del CIPPS, identificamos mecanismos de colaboración para diseñar la campaña “La cultura cívica salva vidas y fortalece la democracia. Si tú te cuidas, estamos protegidos todos”, que tiene como objetivo sensibilizar a la población sobre nuestra nueva normalidad, la cual implicará redefinir la rutina diaria, adoptar las medidas de protección como distancia física, uso de cubrebocas, careta y estornudo de etiqueta como acciones en nuestro quehacer cotidiano y, con ello, contribuir al cuidado colectivo de las y los mexicanos, siendo el primer eje que busca abordar la campaña de difusión.

Esta nueva cotidianidad requiere que las medidas preventivas se adopten de forma permanente, siendo éste el tiempo de ceñirse a hábitos que protejan las condiciones de salud y fortalezcan la cultura cívica nacional. Esta coyuntura institucional articula ambos mensajes, identificando que, con respecto a la contención de la pandemia, el cuidado individual es el respeto y la protección de las personas de nuestro entorno, acciones que se insertan de forma natural a las políticas de la Estrategia Nacional de Cultura Cívica bajo la responsabilidad del Instituto Nacional Electoral.

A partir de este compromiso común que inició a partir del 5 de junio y sigue vigente, se hace necesario recordar que la cultura cívica es un acto de respeto individual y colectivo, ya que la protección de todos comienza en lo individual.

Otro de los ejes de difusión de esta campaña es hacer conciencia del invaluable trabajo, comprometido y heroico, de todo el personal sanitario y no sanitario que día a día está al frente del campo de batalla y que muchas veces debe luchar sin los medios necesarios para su protección. Duele e indigna el maltrato del que han sido objeto muchísimos trabajadores de la salud; asimismo, entristece que nuestros héroes patriotas no sean reconocidos por la sociedad como lo han sido en otros países del mundo. Es por ello que estamos convencidas de que difundir mensajes de respeto y apoyo a este personal es una deuda que tenemos para con ellos y que tenemos la necesidad de saldar por un sentido de justicia y de solidaridad.

En esta nueva cotidianidad en la que ya estamos inmersos, deberemos ser más responsables y resilientes; mientras la vida sea definida por esta nueva normalidad, no se deberán relajar las acciones de cuidado esenciales como lavado de manos, estornudo de etiqueta, confinamiento voluntario (en los casos que sea posible), distanciamiento social y uso de cubrebocas.

La pandemia implica grandes desafíos y no podemos enfrentarla con esfuerzos aislados, esta coordinación interinstitucional nos fortalece como sociedad, sin duda alguna, pero sobre todo refuerza los mensajes que deben de llegar a toda la población.

Adaptarse es vital e indispensable para enfrentar la emergencia sanitaria. Reiteramos nuestro compromiso como ciudadanas y universitarias para fomentar acciones que logren hacer una diferencia.

Las palabras y frases más frecuentes en tiempos de COVID-19

Dr. René Cerritos Flores

En estos primeros siete meses de pandemia se han muerto siete familiares cercanos y unos cuantos más entre amigos y conocidos, uno de esos, era mi padre. La tasa de mortalidad familiar es de 1 (número de muertes/número de meses x1), sin embargo, no todos pudieron morirse por covid-19, al menos no por los criterios que tiene México. Fallecer por covid, bajo los casi reglamentos oficiales de salud, requiere de un diagnóstico basado en técnicas moleculares que cuantifican el número de copias virales en el individuo; si no tienen esa prueba, entonces no murió por este agente causal. Tal vez la muerte que más me entristeció fue la de Delfina, mi prima hermana, 15 años mayor que yo, pero éramos muy unidos, nos hablábamos frecuentemente y hacíamos viajes al rancho para visitar a nuestros familiares. Teníamos planes. Fina, como le decíamos de cariño, murió en mayo, fue la primera de la familia; aún tengo los audios que ella le envió a otra prima, Guille, donde le platicaba sus dolencias y malestares. Transcribo aquí literalmente los audios:

“Tú crees, cuando se me pasa el efecto del XL3, pues sí me siento bien, pero ya después me siento más mal y ahora amanecí, después de que le hice su torta a Pepe y abrí el refrigerador, yo digo que eso me hizo mal, me dio escalofrío y un dolor de cabeza; ahorita ya se me está quitando el dolor de cabeza, sólo te quería preguntar que si me sigo tomando las XL3. Ahorita le voy a hablar a mi sobrina la que es doctora también, pero si tú sabes algo porfis dime”. (Audio enviado el 23 de abril a las 13:49 horas).

“Hola prima, como decía nuestra querida abuelita ‘de ladito y en ayunas’, pues ahí voy, ahí voy, a ratos me siento bien a ratos bien decaída, pero dice Daniela que es un proceso que va a durar unos 10 días o más, que es como cuando nos da el sarampión, cuántos días no dura la calentura, o de otra enfermedad, para sacar la calentura; pues éste también es un proceso para que no me dé la neumonía, ajá, pero me tengo que estar cuidando, a veces me siento de la chingada (se ríe), pero ahí estoy echándole ganas prima”. (Audio enviado el martes 28 de abril a las 09:37 horas).

“No, hasta eso sí me está atendiendo Daniela, será lo que sea pero ahora sí estoy viendo que aquí está conmigo, ayer me hizo caldo; le digo, pues hazme caldito, es lo único que me hace más bien pues, y ya me llama, o ayer me puso mi té ella, y Javi ayer estuvo como mi enfermero, pero ya se fue mi enfermero, sale hasta las seis, dijo que por cualquier cosa le llamara, pero sí, me está atendiendo Dani, Guille, no te preocupes”. (Audio enviado el 30 de abril a las 0:45 horas).

Fina, mi prima hermana, murió el sábado 2 de mayo por la mañana. Su insuficiencia respiratoria, dolores de cabeza, fiebre y dolor de estómago, no fueron suficientes para que en su acta de defunción se escribiera “causa de muerte: covid”, en vez de eso una insignificante neumonía atípica fue la responsable de que ahora ya no esté con nosotros. Murió en su cama, su sobrina Daniela, la médica que la atendía, sólo le recetó unas pastillas XL3, un caldo de pollo y un té. Seguramente en mayo no nos dábamos cuenta de la magnitud tan devastadora de este virus. Pobre Daniela debe de estar lamentándose por la muerte de su tía.

Tal vez la palabra más usada en este periodo pandémico, no sólo en México sino en el mundo, sea cubrebocas o confinamiento/distanciamiento, o tal vez virus, o también gel antibacterial. Exclusivo para México tal vez la frase más recurrente sea “factor de riesgo” o “quédate en casa”, “aplanar la curva” o “la nueva normalidad

Como lo mencioné, mi prima Fina no fue diagnosticada por COVID-19, por tanto, ella no entra dentro de las 70,000 muertes reportadas hasta el 10 de septiembre de 2020. Lamentablemente, los muertos como mi prima superan por casi el doble la cifra dada oficialmente (investigaciones realizadas por el autor, no publicadas). El diferencial entre el número de muertos de este año con relación a los últimos cinco años en promedio es de 200,000. Potencialmente 130,000 mexicanos han muerto por COVID-19 y no habían sido diagnosticados como tal.

Por lo pronto, mi palabra compuesta más usada es ¿“videoconferencia” o “nos vemos por Zoom o Meet?”. Y mi frase célebre más frecuente es “por más que quiero, no avanzo”. Y es que, con todos los quehaceres de la casa, más las labores obligatorias en mi universidad, tanto como investigador, como profesor, simplemente no termino. Por el momento dejo aquí estas memorias, porque le tengo que hacer de comer a mis dos perras, a mi hijo Bernardo, tengo que limpiar el patio de todas las hojas que se cayeron por las lluvias de hoy, lavar platos, ir por las tortillas y después una videoconferencia con Santi, alumno de doctorado para ver por qué no nos salieron unas secuencias de DNA y, todavía más tarde, otra reunión virtual con Adela y Lluvia para continuar con la escritura de sus manuscritos.

No obstante mi alta tasa de mortalidad familiar, yo sigo con el ánimo para continuar trabajando e intentar aportar un efecto positivo significativo desde este espacio científico y cultural: la Universidad Nacional Autónoma de México.

Salud pública de precisión para enfrentar la tormenta perfecta que agrava la letalidad de la COVID-19

Dr. Juan Pablo Gutiérrez

La pandemia de SARS-CoV-2 generó una situación no usual desde el punto de vista de la investigación: plantearse como perspectiva tanto la de un fenómeno de alcances globales como la de una situación cercana, en la que en lo personal se forma parte de la población susceptible. La novedad del virus generó a su vez una sensación de incertidumbre, que adicional a reflexionarla a partir de sus implicaciones para analizar las aportaciones posibles desde el ámbito de la investigación, se expresó en modificaciones en la experiencia cotidiana.

Resulta ya un lugar común hablar de la epidemia que se sabía que llegaría, pero ante la cual no planeamos una respuesta lo suficientemente estructurada, ni en lo individual ni como colectividades, dado que no era claro el momento en que la enfrentaríamos. Todavía en las primeras semanas de 2020, si bien con creciente preocupación, no alcanzábamos a dimensionar cómo la pandemia alteraría nuestra experiencia diaria.

En este contexto, para marzo resultaba ya claro que la situación que se enfrentaba a nivel global tendería a agravarse; para esas fechas, se modificó el formato de la sesión semestral del Grupo Asesor en Evaluación de GAVI -del que formo parte- para realizarla de forma remota. De la duda inicial sobre la conveniencia de asistir a Europa, pasamos a la certidumbre de lo absurdo que resultaría hacerlo, y de esta forma se iniciaron estos meses de trabajo a distancia.

En este contexto de incertidumbre, aportar desde la investigación a la respuesta conlleva retos importantes: ¿qué se puede señalar con confianza dado lo que desconocíamos inicialmente sobre el virus, y lo que aún desconocemos? Con esta perspectiva de la relevancia de considerar la incertidumbre, surgió una colaboración con el PNUD para elaborar un documento sobre los retos en México para el desarrollo en términos de la pandemia y desde la perspectiva de la salud1.

Desarrollando un modelo determinista que proyecta el curso de una epidemia a partir de considerar los cambios entre personas susceptibles, infectadas y recuperadas (Modelo SIR)2, y reflejando la incertidumbre a partir de plantear escenarios para el análisis, buscamos mostrar tanto la magnitud de la potencial carga de la enfermedad esperada por la COVID-19 en México, como el efecto esperado sobre los servicios de salud en el país. En ese momento, los escenarios consideraron, en primera instancia, dos posibles comportamientos del virus con relación a la estacionalidad de éste (posteriormente se documentó que no tenía un comportamiento estacional), y por otra parte la efectividad de las acciones de mitigación.

Modelar la efectividad de la mitigación implica contar con elementos de información tanto sobre el virus (transmisibilidad) como sobre el comportamiento de las personas (por ejemplo, el número de contactos cercanos), y su contexto de vida (por ejemplo, la densidad de población). En tanto para algunos de éstos -como la densidad de población- se contaba con información relativamente precisa; para la mayoría la incertidumbre asociada era (y sigue siendo en buena parte) muy importante.

Esta incertidumbre se ha reflejado en las importantes variaciones entre diferentes modelos, lo que ha contribuido a incrementar la suspicacia con relación a los resultados que ofrecen los mismos. En contextos de elevada incertidumbre, este tipo de modelos resultan extremadamente sensibles a cambios relativamente menores en los parámetros. Por ejemplo, en los escenarios que modelamos para el documento del PNUD, cambios en la efectividad de las medidas de mitigación que implican que la misma baja de 70 a 50 por ciento se traducen en un incremento en la mortalidad de 40 veces.

El amplio rango entre los escenarios es un reflejo de la incertidumbre mencionada, pero permite por otra parte visualizar la magnitud de la pandemia. Considerando las proyecciones en cuanto a defunciones que ha realizado el Instituto de Métrica y Evaluación en Salud, se estima que la COVID-19 estará entre las primeras causas de muerte en México en 2020, y a partir de estas estimaciones es posible proyectar una reducción en la esperanza de vida al nacer de 2.1 años en varones y 1.3 años en mujeres.

La pandemia llegó a nuestro país en un contexto ya complejo en cuanto a lo que se refiere a la salud de la población, y a la situación del sistema de salud. México enfrentaba ya el reto de la epidemia de enfermedades crónicas, con cerca de 70 por ciento de las personas adultas en el país con sobrepeso u obesidad, 15 por ciento con diabetes, y 30 por ciento con hipertensión3-6. La carga de la enfermedad que representan estas condiciones las identifica como los principales retos en materia de salud que afronta el país, y es una problemática que se ha mantenido al alza a pesar de las medidas implementadas a la fecha.

Aunado a ello, el reto de la inequidad social en un país en el que al mismo tiempo que 42 por ciento
de la población se encuentra en condiciones de pobreza7, el 1 por ciento de la población concentra 43 por ciento de la riqueza8.
Las estimaciones sobre movilidad señalan que 74 por ciento de las personas que nacen en hogares en condiciones de pobreza, permanecen en pobreza en su vida adulta9.

Este fue el marco con el que abordamos, con colegas de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Columbia, una reflexión sobre la pandemia, considerando que este entorno con alta prevalencia de enfermedades crónicas no transmisibles (ECNT) está generando una tormenta perfecta, particularmente en comunidades en pobreza10. En el mismo, argumentamos que un reto particularmente relevante es la asociación de la severidad de la COVID-19 con la obesidad, condición que se ha documentado relacionada con la pobreza. De acuerdo con datos de la OCDE, en México -y en Estados Unidos- alrededor de la tercera parte de las personas de 15 años y más se encuentran obesas.

En esta reflexión buscamos argumentar que la respuesta global ha sido tratar a la COVID-19 de forma vertical, en lugar de abordar el reto de forma integral, considerando sus interacciones con ECNT y con la pobreza. En ese sentido, planteamos la necesidad de ajustar la respuesta a través de evaluar riesgos, prevención focalizada, e involucrar a la comunidad en la respuesta.Con la información disponible, sabemos que el confinamiento y el distanciamiento social han generado una afectación en los servicios de salud que se está reflejando en un empeoramiento de las condiciones de salud en general, como se observa en los análisis que se han publicado sobre exceso de mortalidad. Para las personas en situación de pobreza, las medidas de mitigación han agravado los retos que enfrentan cotidianamente en cuanto a la seguridad alimentaria y acceso a servicios en general.

Con esta misma lógica de buscar mayor granularidad en el análisis, se ha desarrollado, en una colaboración liderada por el C3, un proyecto para contar con una plataforma que permita predecir el curso territorial de la epidemia: la Plataforma de Inteligencia Epidemiológica de la UNAM (EpI-Puma), a partir de análisis bayesianos alimentados por los datos disponibles en el país. Mayor precisión en las intervenciones requiere datos más finos para anticipar, a nivel de colonia o localidad en el ámbito rural, la magnitud de la pandemia, e informar las decisiones sobre medidas de mitigación11.

En un análisis en proceso de dictaminación (disponible como pre-impreso), mostramos que la probabilidad de fallecer a consecuencia de la COVID-19 es mayor para las personas que radican en municipios con más concentración de pobreza y para aquellas personas que reportan hablar un idioma indígena12. Esto es: hay evidencia para México de que la pandemia está exacerbando la inequidad social.

En esta perspectiva, se plantea la relevancia de un abordaje que considere el proceso de determinación social de la salud y, en ese sentido, focalice acciones tanto para paliar los efectos en la economía de las familias que resultan de las medidas de mitigación y el distanciamiento social, como para asegurar la calidad de los servicios de salud para las personas más socialmente vulnerables.

La pandemia está mostrando la fragilidad del avance hacia el desarrollo sostenible en el mundo: las personas que se encontraban en la ruta para salir de la pobreza, ahora enfrentan el riesgo de retrocesos.13

Bibliografía:

1 PNUD. Desafíos de desarrollo ante la COVID-19 en México. Panorama desde la perspectiva de la salud. Ciudad de México, México: PNUD México; 2020.
2 Weiss H. The SIR model and the Foundations of Public Health. MATerials MATemàtics. 2013;2013(3):17.
3 Barquera S, Campos-Nonato I, Hernández-Barrera L, Pedroza A, Rivera-Dommarco J. Prevalencia de obesidad en adultos mexicanos, ENSANUT 2012. Salud Pública Mex. 2013;55(S2):S151-S60.
4 Basto-Abreu A, Barrientos-Gutiérrez T, Rojas-Martínez R, Aguilar-Salinas CA, López-Olmedo N, De la Cruz-Góngora V, et al. Prevalencia de diabetes y descontrol glucémico en México: resultados de la ENSANUT 2016. Salud Pública de México. 2019;62(1, ene-feb):50-9.
5 Campos-Nonato I, Hernández-Barrera L, Rojas-Martínez R, Pedroza A, Medina-García C, Barquera-Cervera S. Hipertensión arterial: prevalencia, diagnóstico oportuno, control y tendencias en adultos mexicanos. Salud Pública de México. 2013;55:S144-S50.
6 Hernández-Ávila M, Gutiérrez JP, Reynoso-Noverón N. Diabetes mellitus en México: El estado de la epidemia. Salud Pública de México. 2013;55:s129-s36.
7 CONEVAL. Resultados de pobreza en México 2018 a nivel nacional y por entidades federativas: CONEVAL; 2019 [Available from: https://www.coneval.org.mx/Medicion/MP/Paginas/Pobreza-2018.aspx].
8 Esquivel G. Desigualdad extrema en México. Concentración del poder económico y político. Ciudad de México, México: OXFAM; 2015.
9 CEEY. Informe Movilidad Social en México 2019. Hacia la igualdad regional de oportunidades: Centro de Estudios Espinosa Yglesias; 2019.
10 Schwalbe N, Lehtimaki S, Gutiérrez JP. the bmj opinion [Internet]: BMJ. 2020. [cited 2020]. Available from: https://blogs.bmj.com/bmj/2020/06/10/non-communicable-diseases-and-covid-19-a-perfect-storm/.
11 Gutiérrez JP, Stephens CR. Plumaje [Internet]: Animal Político. 2020. Available from: https://www.animalpolitico.com/blog-invitado/la-ruta-del-sars-cov-2-necesitamos-mas-datos/. 12 Gutiérrez JP, Bertozzi SM. Non-communicable diseases and inequalities increase risk of death among COVID-19 patients in Mexico. medRxiv. 2020:2020.05.27.20115204.
13 Schwalbe N, Lehtimaki S, Gutiérrez JP. COVID-19: rethinking risk. Lancet Glob Health. 2020;8(8):e974-e5.

Elaboración de APP para el regreso controlado a las actividades presenciales, a distancia o híbridas

Cr. Arturo Muñoz

Dentro de las actividades de seguimiento que realiza la Facultad de Medicina en coordinación con diferentes escuelas y facultades, así como con las autoridades universitarias, está prever un regreso físico seguro de los alumnos, académicos y personal administrativo, en sus áreas de enseñanza, investigación y capacitación, tanto al interior como al exterior de ésta, o bien de la comunidad de la UNAM en su conjunto.

Para cumplir con este último fin, se colaboró, a través del CIPPS, con la Dirección General de Atención a la Comunidad, para elaborar una Aplicación Electrónica (APP) que permita monitorear y reducir los riesgos de infección y de enfrentar complicaciones por SARS-CoV-2 para las personas que integran la comunidad universitaria, por plantel y dependencia, mediante una aplicación móvil.

La APP está en proceso de evaluación y aprobación por las autoridades universitarias, quienes identificarán la posible logística para su aplicación general. Se realizaron dos pruebas piloto, una prueba interna y una prueba piloto extensa, en la que participaron los tres grupos principales que integran la comunidad: estudiantes, académicos y personal administrativo.

El desarrollo de dicha aplicación se integró con los siguientes conceptos:

  • Herramienta web basada en un cuestionario de tamizaje de salud física y psicológica
  • Identificar situaciones de riesgo para la salud de la persona encuestada y facilitar a través de orientación y/o pronta derivación el tipo de atención médica que requiera.
  • Monitorear la evolución y comportamiento de los riesgos de salud física y mental de la comunidad universitaria ante la COVID-19 y, en su caso, generar programas de atención comunitaria
  • Identificar las redes de contacto de las personas con confirmación de COVID-19 en la Universidad, para su seguimiento y control de espacios en operación, para una sana y segura convivencia comunitaria.

La propuesta, por medio de un cuestionario acompañado de una herramienta web, que incluye resultados en tiempo real, definirá a través de mensajes si las personas están en condiciones de acudir de manera presencial, quedarse y recibir educación a distancia, o acudir a recibir seguimiento médico a distancia y/o presencial.

Consta de cuatro módulos: 1. Cuestionario de tamizaje. Con 67 preguntas, por única vez datos básicos demográficos, tres a cinco minutos; cinco preguntas diarias, un minuto; 18 preguntas semanales o mensuales, según las respuestas previas, dos o tres minutos. 2. Módulo de información. Infografías y videos de orientación. 3. Módulo de atención. Enlaza a las personas que así lo requieran. 4. Panel de información. Accesible únicamente para el Comité de Seguimiento de la UNAM y los responsables sanitarios de cada entidad. Muestra los resultados integrados en tiempo real de la aplicación del tamizaje por persona, plantel y el agregado de todos los respondientes.

Evaluación de niveles de riesgo. Se establecieron cinco niveles de riesgo para determinar la situación física y mental de cada persona, de acuerdo con lo que respondieron: 1. Muy Bajo; 2. Bajo; 3. Medio; 4. Alto y 5. Muy Alto.

La ubicación de los niveles de riesgo determina el resultado y define los mensajes para cada participante. Se emiten mensajes de retroalimentación para la movilidad e inmovilidad de las personas, como: Puedes acudir a las instalaciones, Quédate en casa, Acude al médico, Acude al hospital, entre otros.

Con esta APP, su uso adecuado y una coordinación institucional pertinente, se prevé disminuir notablemente el monitoreo sanitario y apoyar a la comunidad universitaria en un acceso más seguro.