En el marco del Día Mundial de la Bioética que se celebra el 19 de octubre, el Programa Institucional de Ética y Bioética FACMED realizó, el pasado 17 de octubre, un evento en donde se desarrollaron diversas actividades para celebrar esta fecha, en concordancia con sus objetivos principales que son: fomentar en la comunidad de la Facultad una actitud ética y bioética que guíe sus desempeños académicos y profesionales, así como promover reflexiones a partir de temáticas y dinámicas aplicables de manera transversal a toda la comunidad.
Durante la actividad transmitida por YouTube, la doctora Gabriela Borrayo Sánchez, Secretaria General de la Facultad de Medicina de la UNAM, inauguró el evento mencionando el impacto que tiene la bioética en la práctica médica: “Reflexionar sobre los dilemas éticos que enfrentamos con pacientes, ya sea en una consulta preventiva o en terapia intensiva, es imprescindible para garantizar que nuestras decisiones sean siempre compasivas y centradas en la persona”, indicó.
“Es fundamental que la bioética se convierta en parte integral de nuestra cultura profesional, asegurando que cada relación que establezcamos, tanto en aulas como en clínicas, esté impregnada de respeto y consideración hacia los demás”, resaltó la doctora Borrayo Sánchez sobre la realización de este evento, el cual se dirigió principalmente a estudiantes de los primeros años de la licenciatura.
Por su parte, la doctora Jennifer Hincapie Sanchez, Directora del Programa Universitario de Bioética de la UNAM, destacó la necesidad de un enfoque interdisciplinario para abordar los dilemas éticos que surgen en un mundo marcado por el avance tecnológico y las crisis globales. Subrayó la importancia de la reflexión crítica y el diálogo en la construcción de una práctica médica que priorice la dignidad humana, la justicia y la responsabilidad moral.
“El diálogo bioético es más necesario que nunca en nuestra época, donde los avances científicos ocurren a un ritmo vertiginoso. La bioética nos proporciona las herramientas para enfrentar estos desafíos de manera crítica, asegurando que el bienestar y la dignidad humana sigan siendo el centro de nuestra preocupación en la atención médica”, señaló la doctora Hincapie Sanchez.
Por su parte, la doctora Ana Elena Limón Rojas, Jefa de la División de Estudios de Posgrado de la Facultad de Medicina, recordó parte de la historia de la bioética: “Nacida como concepto en 1927 y consolidada en las últimas décadas, se ha convertido en un cuerpo de conocimiento esencial que orienta la práctica médica en situaciones dilemáticas, permitiendo a los profesionales tomar decisiones informadas y éticamente responsables”.
“Es fundamental que nuestros estudiantes, aunque aún no tengan la responsabilidad de tomar decisiones médicas, cuenten con herramientas que les permitan participar en discusiones éticas y comprender cómo los diferentes servicios de salud abordan casos problemáticos. Celebrar la bioética nos convoca a realizar acciones concretas en nuestros ámbitos de actuación, promoviendo un enfoque crítico y colaborativo que fortalezca la formación ética de los futuros médicos y garantice una atención de calidad y responsable”, remarcó.
En ese sentido, la licenciada Indrani Morales Astudillo, Responsable del Programa Institucional Ética y Bioética FACMED y moderadora principal del evento, dijo que “esta jornada incluirá una serie de conferencias que nos ofrecerán distintas perspectivas sobre la bioética, lo que es fundamental para enriquecer nuestra comprensión de este campo”.
Bioética en tiempo real y discernimiento ético
El doctor Abelardo Flores Morales, médico cardiólogo de Alta Especialidad en Rehabilitación Cardiaca adscrito al Hospital de Cardiología del Centro Médico Nacional “Siglo XXI” del IMSS, abordó temas fundamentales que subrayan la importancia de la bioética en la atención médica contemporánea. Hizo énfasis en la necesidad de prestar especial atención a los grupos vulnerables dentro del sistema de salud. Reconocer y abordar sus necesidades es vital para avanzar hacia una Medicina más equitativa y accesible, asegurando que todos los pacientes reciban la atención que merecen.

“La bioética trasciende los espacios filosóficos y se convierte en una herramienta esencial en la práctica médica diaria, guiando la relación médico-paciente y la atención a grupos vulnerables. Es fundamental integrar perspectivas culturales y sociales para construir un sistema de salud más equitativo y justo, donde cada decisión refleje un compromiso con el bienestar de todos, comentó el ponente en su conferencia.

Ética y bioética de las decisiones al final de la vida
Durante este conversatorio, las doctoras Beatriz Vanda Cantón, Profesora Titular “B” de tiempo completo definitiva de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia, y Asunción Álvarez del Río, académica del Departamento de Psiquiatría y Salud Mental de la Facultad de Medicina de la UNAM, destacaron la importancia de asegurar una muerte digna para los pacientes, enfatizando la necesidad de reflexionar sobre decisiones éticas en este contexto. También, abordaron temas como los cuidados paliativos, la voluntad anticipada, la eutanasia y la sedación profunda.

La doctora Álvarez del Río destacó que “un médico tiene que mantener una relación bien establecida con su paciente, para poder conocer su contexto a profundidad y poder comprender lo mejor posible el porqué de la decisión que está tomando de finalizar su vida. También, un profesional de la salud debe saber explicar al paciente cuando una enfermedad ya no tiene cura y podría comprometer su calidad de vida”.

“Es importante capacitar a las médicas y médicos en comunicación efectiva y empatía, para asegurar que los futuros profesionales de la salud estén preparados para abordar el final de la vida con dignidad y respeto de cada uno de sus pacientes e, incluso, familiares”, comentó la doctora Vanda Cantón subrayando la urgencia de un cambio en las leyes mexicanas para facilitar decisiones informadas.
Retos y mejores prácticas para los comités hospitalarios de bioética
En esta conferencia, el doctor Samuel Weingerz Mehl, Presidente del Comité Hospitalario de Bioética y del Comité de Ética en Investigación en el Hospital General “Dr. Manuel Gea González”, habló sobre el papel de los comités hospitalarios de bioética para resolver conflictos éticos y guiar decisiones en situaciones complejas de atención médica. Asimismo, explicó que “la bioética es fundamental para asegurar que se consideren las voluntades del paciente y las implicaciones éticas en la toma de decisiones”.

En ese sentido, explicó que estos comités deben registrar y compartir su experiencia. Sin embargo, expuso que a pesar de existir en nuestro país más de 1,000 comités registrados en la Comisión Nacional de Bioética, menos de la mitad operan y no cumplen con ninguna función, lo cual debe regularse. “Es necesario que esto se corrija; necesitamos dejar a las siguientes generaciones un camino ya trazado sobre el cual puedan continuar con el trabajo y esfuerzo que estamos haciendo actualmente”, sentenció.

Los inicios de la bioética en México
Esta mesa redonda estuvo conformada por la doctora Mariablanca Ramos Rocha, Jefa del Departamento de Historia y Filosofía de la Medicina (DHyFM) de la Facultad de Medicina; el doctor Víctor Martínez Bullé Goyri, Coordinador académico del Seminario Interdisciplinario de Bioética; y el doctor Carlos Viesca Treviño, Coordinador del Seminario Interdisciplinario de Bioética y académico del DHyFM.

El movimiento de la bioética surge con mayor fuerza cuando Van Rensselaer Potter publica su libro Bioethics: Bridge to the Future y se genera una nueva visión de la ética en su relación con la vida. “En México se contaba con una buena estructura del sistema de salud. Se acababan de crear diversos institutos como el de Neurología y el de Cardiología. En ese momento se comienza a dar clases de bioética. Esto le brindó una perspectiva nueva al estudiantado. Uno de los principales dilemas de ese tiempo era el uso de la tecnología en la Medicina como los ventiladores mecánicos”, recordó la doctora Ramos Rocha.
Del mismo modo, el doctor Viesca Treviño resaltó que “la bioética en México tomó un curso diferente debido a problemas internos del país como el movimiento estudiantil del 2 de octubre de 1968. El punto importante fue cuando la Secretaría de Salud y los hospitales públicos trabajan para establecer la atención primaria de la salud para generar una apertura de la salud para toda la población. En otros países como India y Grecia en distintas épocas, generaron con su visión de la Medicina un intercambio del conocimiento que fue la inspiración para la Convención de Alma Ata en 1978”.

“El mundo estaba bajo un ambiente en el que todavía había estragos de la Segunda Guerra Mundial. En México, el ataque a estudiantes en el 68 y el de San Cosme de 1971 generó un ambiente tenso. La bioética se establece de forma tardía por el panorama de gobierno que se vivía en ese tiempo; era irrelevante en la vida pública del país y es algo que ha permanecido hasta nuestros días”, declaró el doctor Bullé Goyri sobre el contexto histórico nacional y su relación con el crecimiento del movimiento de la ética en México.
Bioética casuística. Metodología para la toma de decisiones
Durante la conferencia, el doctor Robert T. Hall, profesor de la Unidad de Bioética de la Universidad Autónoma de Querétaro, ofreció un panorama sobre los antecedentes de esta ciencia y explicó que la casuística es utilizada en el terreno de la ética como un método de análisis, razonamiento y toma de decisiones basados en casos individuales; en ese sentido, utilizó situaciones de la vida cotidiana que se presentan comúnmente en los escenarios médicos y, a través de ellos, ejemplificó cómo abordar los casos para ofrecer un tratamiento correcto a la población dependiendo de sus necesidades.

Por otro lado, habló sobre los principios de la ética biomédica: no maleficencia, beneficencia, autonomía y justicia, mencionando que no existe jerarquía entre ellos y que debe existir un equilibrio para aplicarlos de forma adecuada; sin embargo, comentó que la autonomía es clave, ya que la Medicina es un contrato entre dos personas donde el consentimiento informado es fundamental para cualquier procedimiento. Finalmente, mencionó que, en su más reciente libro: Ética de las directrices anticipadas y la representación médica, del cual es coautor, se exponen temas de casuística: “La justificación de una decisión se hace cuando se ha tomado a consideración todo el panorama y el paciente ha evaluado, desde su propia perspectiva, todas las opciones posibles”.

La inteligencia artificial en la Medicina: aplicaciones y desafíos
Para iniciar con su ponencia, el doctor Jorge Enrique Linares Salgado, académico de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, aseguró que con el rápido desarrollo de los sistemas de inteligencia artificial (IA) se llegará a muchos ámbitos de la sociedad y los sistemas de salud y que la Medicina no será la excepción: “Se ofrecerán oportunidades, perspectivas positivas, pero también desafíos y problemas serios; algunos de ellos son la invasión a la privacidad y confidencialidad de datos personales, debilitamiento de la libertad y autonomía, los problemas de sustentabilidad ambiental, entre otros”.
El doctor Linares Salgado, recalcó que los fines principales de la IA en la salud pública son el diagnóstico, análisis de patrones, estudios y prevención, participa en la atención e intervención médica, recolección de información masiva, además del estudio, seguimiento y vigilancia epidemiológicos: “Su objetivo principal radica en fortalecer la capacidad preventiva de riesgos de salud y mejorar el uso racional de los recursos tanto humanos como materiales y digitales, sin embargo, es imperativo bioético que ni los gobiernos ni las grandes empresas tecnológicas puedan tener control sobre los datos personales de la salud”.
Discusión de caso. Puesta en escena del Taller de Teatro de la Facultad de Medicina
El Taller de Teatro organizó una puesta en escena y discusión de caso dirigida por el profesor Alejandro Godoy, con la participación de los alumnos Israel Pérez Hernández, Itzayana Carmona Mondragón, Diana Najera Guadarrama, Yaretzi Galindo, Maximiliano Paz Chávez, Juan Carlos Sánchez Hernández, Yolanda Villegas Tovar y Andrea Segovia Rendón. Se buscó difundir en las y los estudiantes la importancia de la educación bioética en el ejercicio de la atención a la salud.

Durante la puesta en escena, se mostró el caso de la señora Castaño, una mujer de 63 años con diabetes y una pierna gangrenada que vive sola y tiene 2 hijas, conscientemente decide no aceptar la amputación, aunque eso le suponga la muerte a corto plazo. En una ocasión, dice a su médico que, en caso de que ya no pueda decidir, su hija mayor debe hacerlo en su lugar y el problema surge cuando los familiares no están a favor de la decisión de su madre, sin embargo, la señora Castaño se mantuvo firme a sus convicciones. En ese sentido, se abrió un espacio de análisis y reflexión con las y los estudiantes presentes, quienes expusieron sus ideas y comentarios sobre las problemáticas del caso.

La maestra Sofía Díaz Torres, doctorante del PMDCMOS e investigadora en el Centro Médico ABC, comentó: “Me parece que hay un conflicto de valores, estamos enfrentándonos a una decisión personal, la decisión de lo que una persona hace con su cuerpo es propia y, a pesar de que estén involucrados terceros, es una elección que deben respetar y lo mismo sucede con este tema en diferentes situaciones como la interrupción legal del embarazo y la eutanasia en otros países. Actualmente se piensa que nadie puede transgredir la autonomía ni decidir qué hacer con el cuerpo de alguien más, sin embargo, sucede”.

Por su parte, el doctor Simón Kawa Karasik, docente de la Facultad de Medicina y Director del Hospital General “Dr. Manuel Gea González”, mencionó que el consentimiento informado es un instrumento o herramienta para hacer valer el principio de autonomía de las personas que están en un proceso de atención médica: “Debemos ofrecer alternativas para llegar a un punto de desenlace con el menor sufrimiento y dolor posible y tratar las afecciones de la mejor manera; en ese mismo proceso, debemos cambiar nuestra perspectiva, pues cuando nuestros pacientes rechazan lo que proponemos o eligen otras alternativas, no significa que estén mal sólo porque no coinciden en lo que nosotros consideramos correcto”.

Fotografías de Brisceida López y Carlos Díaz
Finalmente, el doctor José Carlos Alcocer Cañez, especialista en Angiología y Cirugía Vascular, opinó que los pacientes que están expuestos a factores como la soledad o el abandono, afectan su toma de decisiones: “Desde la perspectiva médica, es importante explicar a nuestra población no sólo su condición médica sino los roles que jugamos cada uno en relación a su atención. El papel del médico en la sociedad es atender y tiene una implicación más profunda que el simple hecho de tratar; por otro lado, el derecho a la salud es precisamente para preservar la vida y mejorar su salud, pero jamás para mutilar y propiciar la muerte”.
Fernando Jacinto y Tomás Ortega