Paloma Allende Vargas empezó a maravillarse por el cuerpo humano desde pequeña y por ello decidió estudiar la Licenciatura de Médico Cirujano. En agosto próximo iniciará su camino en esta carrera en la Facultad de Medicina de la UNAM, consciente de que es la institución que le brindará mayor recompensa por el nivel académico con el que cuenta.

La joven de 19 años ganó su derecho a cursar la carrera de sus sueños con un factor a destacar: De los más de 153 mil aspirantes que participaron en el Concurso de Selección Febrero 2019, fue quien obtuvo el mejor puntaje en su examen al tener 118 aciertos de los 120 puntos posibles.

De visita en el campus universitario deja en claro sus razones para estudiar Medicina: “Desde pequeña me empezó a llamar la atención el ámbito de la salud, porque a los cinco años padecí fibromatosis y estuve internada en varios hospitales; además, siempre he sido muy curiosa y creo que el cuerpo humano es un enigma, tiene más conexiones que todo el universo”.

Con una gama tan amplia que abarca este rubro de la ciencia, vislumbra ya por dónde encaminaría sus pasos cuando llegue el momento de decidir sobre un área específica: “Me gustaría Cirugía Cardiotoráxica u Oncología Pediátrica. Ya cuando entre a la Facultad me daré cuenta de otras cosas. Hay muchas materias y ramas de la Medicina que me llaman la atención, pero sobre todo ésas”, adelanta.

La futura alumna de esta Facultad detalla que elegir a la UNAM como su alma máter no le fue difícil, pues después de analizar diferentes planes de estudio y el prestigio de cada universidad, supo que tenía que concursar por estar en la de mayor renombre y la que cuenta con la mejor oferta académica y cultural.

Feliz por el momento que se aproxima en su vida, Paloma ya ha recorrido Ciudad Universitaria para empezar a conocer la que será su casa. “Estoy emocionada, ya quiero entrar, quiero pasar por estos pasillos y saber qué materias o qué profesores enseñan aquí. Sé que realmente no he entrado a clases, pero ya me estoy sintiendo parte de esta gran familia”, afirma.

La joven revela que la clave de su puntaje es que puso gran empeño, ya que desde que terminó la preparatoria en julio, dedicaba por lo menos cuatro horas diarias a estudiar hasta el día del examen.

Ella cumplirá muy pronto su sueño y anhela el momento en que llegue el primer día de clases. Mientras tanto aconseja a quienes buscarán su lugar en próximos exámenes de admisión a la UNAM que luchen por cumplir este sueño: “Estudien, si tienen la oportunidad de una, dos o hasta ocho horas, háganlo; dejen a un lado el teléfono y concéntrense. Véanlo a futuro, alcancen su sueño, no se rindan, porque si ponen todo de su parte para conseguir entrar a esta Universidad, o en este caso a la Facultad de Medicina, no se van a arrepentir por el cansancio y las horas de no dormir. En el momento en que sean aceptados, tendrán su recompensa”, asegura.

Lili Wences