A lo largo de los años la imagen de Cristo se ha ido transformando. En el siglo II, cuando el cristianismo era una fe clandestina, los primeros cristianos representaron a su salvador como un joven pastor cuidando a sus ovejas. El buen pastor estaba dispuesto a dar la vida para salvar a su rebaño, en forma de metáfora. En el momento en que el cristianismo se convierte en la religión oficial del imperio romano deja de aparecer paulatinamente el buen pastor y es sustituido por una imagen más señorial y severa. Se le viste con finas ropas, y se le entrona. Cobra la apariencia de aquel que todo lo puede, explicó la maestra Nuria Galland Camacho, responsable de Contenidos Académicos del Museo de la Medicina Mexicana del Palacio de la Escuela de Medicina.

Durante la primera sesión del curso-taller de Historia del Arte, transmitida por Facebook Live de la Facultad de Medicina de la UNAM, el pasado 13 de abril, la especialista comentó que las primeras imágenes de Cristo para los cristianos refuerzan la idea inicial de quién se sacrificaría por los demás. Y así se va adecuando a la imagen del emperador conforme crecía el cristianismo.

“Su figura comienza a lucir como un hombre barbado. Su vestimenta se asemejaba a la de los gobernantes romanos; portaba una toga. Se adecuaba al sistema de poder”, afirmó la maestra en Estudios del Arte.

Hacia el año 1000 los rasgos se tornan más fuertes debido a un sentimiento apocalíptico. Sin embargo, con el paso del tiempo la representación de Cristo rey se irá humanizando.

“La crucifixión se ejemplificaba de diferentes formas. Se mantenía la idea de que Cristo era el hijo de dios dispuesto a dar la vida para salvar a los demás. Su apariencia cambiaba según la región y los artistas que lo pintaban. En el Norte de Europa, por ejemplo, a Cristo se le representa frecuentemente con cabello rojizo”, detalló la especialista.

Otro aspecto importante en las escenas de la vida de Cristo es cómo se muestra a la virgen María en el momento de la crucifixión. Se le solía colocar a un costado desvanecida de dolor al verlo en la cruz. Los feligreses sentían compasión y culpa por haberle causado esto.

Por otra parte, “algunos pintores valiéndose de un naturalismo puro presentan a Cristo como un ser de carne y hueso. Su imagen se humaniza y en ocasiones se le representa de manera descarnada; de esta forma se puede observar cómo ha cambiado la percepción y creación de las imágenes de uno de los personajes más significativos de la historia occidental, Jesús de Nazaret”, concluyó la maestra Galland Camacho.

Las sesiones del curso-taller de Historia del Arte se transmitirán todos los lunes, a las 12 horas, por Facebook Live de la Facultad de Medicina de la UNAM, mientras dure la contingencia por COVID-19.