La película My Sister’s Keeper, o La decisión más difícil, narra la historia de una familia acaudalada y enfrentada a la demanda que Anna interpone contra sus padres Sara y Brian, para tener la emancipación médica propia y, con ello, la de su hermana Kate.

Las participaciones, vía Zoom, del Cinedebate organizado por el Programa de Estudios de Género en Salud (PEGeS) de la Facultad de Medicina de la UNAM, fueron moderadas por la médica pasante de Servicio Social Margarita Quetzalli Santos Alcocer, docente de la asignatura “Perspectiva de Género en la Educación Médica”.

La cinta, dirigida por Nick Cassavetes, exhibe a la madre que acepta y defiende la alternativa médica de diseñar genéticamente una «hija», para salvar a Kate, quien sufre los estragos causados por una variante muy agresiva de cáncer, la APL. Así, con base en el progreso científico, se crea la condición de posibilidad de anteponer la integridad de una hija en favor de otra, para una familia que, por amor, está dispuesta a cumplir así con el mandato de salvar a Kate, sin considerar la autonomía ante su propia enfermedad, o los deseos de quien fue concebida para ser su donante permanente.

Se analiza lo violenta de la relación amorosa dada con esa cualidad «masculina» de protección, que niega la autonomía y coloca a las niñas en el lugar del «objeto amado», aquel que no sabe lo que necesita y es bueno para sí.

Durante el análisis, donde se identificaron las «conductas masculinas» en el personaje de la madre, la doctora Nashielly Cortés Hernández, académica del Departamento de Salud Pública de la Facultad de Medicina de la UNAM, subrayó que la perspectiva de género permite comprender los mandatos detrás de las conductas y su influencia en las decisiones cotidianas, dominadas por estereotipos de género.

Ante la pregunta “¿cuál es la decisión más difícil para cada quien en la película?”, se abrió la conversación con la percepción de los asistentes al Cinedebate, sobre cada personaje, en las situaciones que presenta la película, intercalando analogías puntuales con las luchas feministas en el ámbito de la salud.

La doctora Luz María Moreno Tetlacuilo, Coordinadora del PEGeS, precisó en el análisis sobre la madre, considerada como villana al utilizar a Anna para salvar a Kate, que “la conducta y actitudes de la mamá también se pueden tomar como un rasgo de la omnipotencia femenina (materna) que es un constructo social, de género […] que podemos deconstruir en una identidad alterna”, e invitó a cambiar lo que se resume en la frase “mamá todo lo puede”, por ser un mandato que doblega a las madres.

Además, se señaló la responsabilidad de la influencia médica, que podría ser menos negligente si “cambia la concepción bélica-masculina, que tiene de ‘luchar contra las enfermedades’, y su relación con la autonomía”, negada a las infancias, al anular sus voces por considerarles incapaces de comprender su propia experiencia de las enfermedades y las complejas situaciones del contexto; cuestión que han sufrido las y los pacientes, e históricamente, en todos los espacios, las mujeres.

La doctora Cortés Hernández concluyó que, al analizar con perspectiva de género “tomamos las cintas que resaltan los temas típicos, pero cuando te pones ‘las gafas moradas’, en cualquier filme puedes ver con juicio de género las relaciones de poder, dominación, mandatos, roles y estereotipos”. Cerró la sesión invitando a usar la misma perspectiva de género para crear las alternativas para que la historia de todas, todos y todes, sea contada y cuente.

Luz Aguirre