“La restricción de sueño es una práctica común en la sociedad moderna. Se debe a un amplio rango de factores: condiciones médicas, trastornos de sueño, exigencias laborales y académicas, responsabilidades sociales y domésticas. Una gran cantidad de estudios de restricción parcial de sueño han reportado efectos deletéreos en la ejecución cognitiva”, reflexionó el doctor Reyes Haro Valencia, Director del Instituto Mexicano de Medicina Integral del Sueño. 

Durante la sesión 235 del Seminario Permanente de Salud en el Trabajo, coordinado por el doctor Rodolfo Nava Hernández, Coordinador de Salud en el Trabajo de la Facultad, el ponente destacó que la restricción crónica de sueño acelera el surgimiento de enfermedades metabólicas y reduce la expectativa de vida.

En la actividad transmitida por YouTube, indicó que “el mejor horario para dormir, tomando en cuenta el ritmo circadiano es entre las 11 de la noche y las 7 de la mañana, pero al modificar este ritmo se presentan consecuencias en el estado de ánimo, de atención, de memoria, incluso alto riesgo de accidentes que afectan la calidad de vida”.

“La arquitectura de sueño se compone por el sueño NMOR o sueño ligero que equivale al 60%, que explica por qué las personas con insomnio juran no dormir en absoluto; además, parte de su función es mantener alerta a los individuos para reaccionar ante alguna eventualidad, con un 20% de capacidad restauradora del organismo, aparatos y sistemas. El sueño MOR, también llamado sueño de movimientos oculares rápidos, es el 20% restante, la etapa más profunda de sueño”, explicó el experto respecto a la necesidad de describir el impacto de las fases del sueño respecto a las alteraciones de no dormir bien.

En ese sentido, apuntó que estudios epidemiológicos indican que un tercio de la población mexicana padece algún trastorno de sueño: “En la CDMX se estima que más de 6 millones de personas tienen un trastorno de sueño”, añadió al resaltar que existen cerca de 100 alteraciones de dormir, enfatizando que roncar no es normal y no es sano, ya que provoca el síndrome de apnea obstructiva del sueño, que ocasiona graves problemas de salud.  

El doctor Haro Valencia recalcó que parte de las medidas de higiene del sueño tienen como objetivo ayudar a las personas a vivir mejor; además, cada forma de insomnio tiene un tratamiento completamente distinto. 

Concluyó su ponencia instando a las personas a prevenir y promover el bien dormir para lograr un buen estado de salud y un mejor desempeño, ya que el dormir mal “es un problema de salud pública, con una prevalencia crónica en aumento que afecta la calidad de vida de las personas, la cual requiere de una intervención multidisciplinaria para su control”.

Finalmente, la doctora Alejandra Silva, integrante de la Coordinación de Salud en el Trabajo de la Facultad de Medicina, quien moderó en esta ocasión dicho Seminario Permanente, realizó una dinámica de preguntas y respuestas con el público y agradeció al especialista por aportar su experiencia y conocimiento en esta actividad.

María Morales