HISTORIAS DE ÉXITO #MujeresFacMed

Creo que nací con un mayor nivel de curiosidad por el mundo físico e inclinación por la ciencia que la mayoría de mis compañeros, a pesar de que no tuve suficientes oportunidades para desarrollarlo. Durante mi paso por la escuela primaria y secundaria era el momento de la Revolución Cultural y las amenazas de guerra nuclear en China, así que realicé muchos trabajos físicos en la escuela, cavando refugios subterráneos y trabajando en campos agrícolas e industrias en los que aprendí muchas habilidades, especialmente me entrenaron en aspectos de resistencia y diligencia.

En 1979 crucé los océanos con un grupo de compañeros chinos, gracias a una beca de intercambio cultural otorgada por el Gobierno Chino y México, la UNAM nos recibió con una cálida bienvenida. Mi acercamiento con la ciencia del cerebro ocurrió durante mi tercer año en la Facultad de Medicina cuando conocí al doctor Dionisio Nieto-Gómez, un republicano español, estudioso de la biopsiquiatría, que salió de España después de la Guerra Civil y llegó a México en 1940, convirtiéndose en uno de los padres fundadores de la investigación biomédica en México y un líder de opinión mundial para la investigación psiquiátrica basada en la neuroanatomía y la neurobiología.

El doctor Nieto estaba particularmente interesado en la Psiquiatría realizada en China, por lo que se acercó a mí cuando supo que regresaría a China de vacaciones en 1983. Tuvimos varias conversaciones cálidas y profundas, y me mostró la sala de Psiquiatría del Instituto Nacional de Neurología. Me conmovió tanto que una personalidad tan famosa e interesante me tratara cálidamente como a una colega, por lo que lo considero mi primer mentor. Al término de la carrera de Médico Cirujano, me enfoqué en el área de Fisiología obteniendo la Maestría y el Doctorado en Ciencias Fisiológicas.

La experiencia de ser esposa, madre e investigadora es muy demandante, pero al mismo tiempo muy gratificante. Tuve dos de mis tres hijos durante mis estudios doctorales y un tercer hijo en mis primeros años como profesora de carrera. Hoy en día los tres ya se han convertido en académicos y uno es artista, lo que me llena de orgullo.


Al ser inmigrante no tenía a mi familia cerca para ayudarme, además era esposa y científica, lo que me hizo enfrentar situaciones muy difíciles, que recordándolas hoy me hacen sentir muy orgullosa de mí misma. Mi carrera cientifica avanzaba lentamente, pero siempre tuve muy claro que mis hijos crecerían y que si era alguien seria, diligente y con pasión por entender la naturaleza podría lograr grandes metas en esta profesión tan privilegiada, pues es la máxima expresión de la curiosidad, creatividad y expresión artística humana.

Otro de mis grandes logros es el haber sido galardonada con el Reconocimiento Sor Juana Inés de la Cruz 2021 que otorga la UNAM. Por otro lado, como profesora del Departamento de Fisiología de la Facultad, aprendí que la docencia es una actividad que nos retribuye de forma muy importante, ya que dejamos un legado en nuestros estudiantes, ellos continúan con nuestra vida académica, manteniendo nuestra inspiración y nuestros sueños, ya que al envejecer los mentores muchas veces no podemos terminar de realizar los proyectos que queremos alcanzar, y son los alumnos los que se convierten en investigadores, docentes y científicos los que van a continuar, eso me llena de inspiración y esperanza.