HISTORIAS DE ÉXITO #MUJERESFACMED

Mi nombre es Ana Gabriela Ortega Ávila, soy académica en el campo de la Ciencia de la Nutrición Humana y recientemente di un paso trascendental en mi trayectoria al participar en un artículo publicado por la revista The Lancet, una de las más antiguas y prestigiosas a nivel internacional.

Curiosidad y creatividad son dos características que me distinguen, me pregunto muchas cosas constantemente. También considero que soy perfeccionista, un factor que a veces juega a mi favor y en otras, en contra. Desde mi infancia he estado expuesta a temas de nutrición y salud. El primer recuerdo que tengo es un menú pegado en el refri que la nutrióloga le daba a mi mamá, el cual me generaba curiosidad. Sin embargo, durante esa época no había mucha divulgación sobre temas de Nutrición en el país, lo que yo sabía era a partir de lo que estaba a mi alcance, por eso fue que después de leer acerca de todas las implicaciones negativas de las bebidas azucaradas las dejé de consumir por completo.

A lo largo de mi vida practiqué danza a nivel competitivo, lo que implicaba entrenar durante varias horas todos los días de la semana. Por lo tanto, el cuidado de la alimentación siempre estuvo muy presente en mi crecimiento y, sin duda, eso contribuyo a mi interés de estudiar Nutrición.

Tiempo después de haber concluido la Licenciatura en Nutrición y Ciencia de los Alimentos trabajé como Coordinadora de Nutrición en un programa estatal de salud pública en Sonora, centrado en la prevención de obesidad y enfermedades crónicas no transmisibles. Ahí me enfrenté a la problemática real de las personas y vi una serie de limitaciones que tienen para llevar una dieta adecuada. Fue ahí cuando tomé la decisión de continuar estudiando para entender más a fondo los avances internacionales en salud pública nutricional.

Fue así como logré conseguir una beca del CONAHCYT para estudiar la Maestría en Nutrición, Actividad Física y Salud Pública en la Universidad de Bristol, Inglaterra. Seguí explorando las preguntas que surgieron en ese momento, en el Doctorado que realicé en la misma institución en Salud y Bienestar. Desde entonces, mi línea de investigación se ha enfocado en nutrición poblacional y, posteriormente, he incorporado temas de geografía, es por eso que en 2021 hice una estancia postdoctoral en el Instituto de Geografía de la UNAM. El campo en el que me encuentro más interesada en este momento son los entornos alimentarios en México, y mi investigación se enfoca en mapear toda la oferta alimentaria y asociarla con temas de salud y sustentabilidad.

En ese sentido, el artículo “La nueva y audaz ley de México sobre nutrición adecuada y sostenible” (Mexico’s bold new law on adequate and sustainable nutrition), escrito en inglés y publicado en The Lancet, es un esfuerzo mío y de otros investigadores mexicanos para dar a conocer a la comunidad internacional la nueva Ley General de la Alimentación Adecuada y Sostenible, que se hizo efectiva en nuestro país el pasado 18 de abril. Nuestra intención fue darle una difusión internacional porque es muy innovadora y que involucró muchos esfuerzos a lo largo de los años.

El proyecto surge de mi colaboración con la doctora Elisa Pineda y el doctor Mauricio Hernández, colegas con los que trabajo temas de entornos alimentarios, y mientras trabajábamos en la escritura de otro artículo, salió a discusión esta ley. Somos 5 autores y mi participación se centró en comparar la ley con otras que se han implementado en Latinoamérica. Las principales aportaciones que presentamos fueron: la creación de una narrativa breve alrededor de esta ley marco, destacamos el liderazgo de México en política alimentaria, al ser el primer país en incorporar una disposición novedosa y progresiva con un enfoque de sistema alimentario (desde la producción hasta el consumo), describimos sus posibles limitantes y llamamos a la acción del resto del mundo sobre esta materia.

Este logro representa un honor y es un objetivo que ya tenía en la mira, como para muchos investigadores, es algo muy importante. Me encantaría seguir publicando artículos más largos en esta revista.

Históricamente, el género ha influido mucho en las capacidades y oportunidades que las mujeres hemos tenido, donde muchas han sido invisibilizadas. Llegué a la investigación gracias a que muchas mujeres antes de mí pavimentaron el camino y sin ellas no podría investigar, ni cuestionar, ni ser curiosa. Sin embargo, aún enfrentamos un rezago. En mi experiencia como docente en la Licenciatura en Ciencia de la Nutrición Humana, me ha sorprendido gratamente ver que cada vez hay más proporción más igualitaria entre hombres y mujeres estudiando una carrera que se ha inclinado principalmente hacia la presencia femenina.

A las jóvenes que desean estudiar la Licenciatura en Ciencia de la Nutrición Humana y aquellas que buscan construirse una trayectoria en la investigación les diría que la Nutrición no sólo abarca la consulta, es una de las muchas opciones de ejercer la nutrición. La investigación representa otra área en la que hay miles de preguntas sin respuestas y contextos que no hemos explorado. El campo es muy grande y se puede ver desde diferentes áreas de la ciencia.