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El alumno de cuarto año de la Licenciatura de Médico Cirujano en la Facultad de Medicina de la UNAM, Samuel González Juárez, personifica cómo la fusión de dos pasiones, Medicina y baile, con organización, esfuerzo y disciplina pueden conducir armoniosamente a resultados satisfactorios.

Su travesía en la Medicina comenzó con una profunda atracción por las ciencias, inicialmente Biología, Química y ciencias de la salud; el punto de inflexión ocurrió durante sus prácticas profesionales en el Hospital General de México “Dr. Eduardo Liceaga” en 2017, donde tuvo un primer encuentro clínico con pacientes. Este momento crucial solidificó su elección de carrera.

En cuanto al baile, desde los cuatro años mostró un interés innato, participando en concursos escolares. Esta conexión se profundizó a los 15 años, cuando, gracias a una amiga, se aventuró solo en su primera clase. A lo largo de siete años, ha explorado diversos estilos como el jazz funk, hip hop, reguetón, ballet y jazz lírico, destacando este último como su favorito.

Desde su perspectiva, el mayor desafío que enfrenta es la gestión del tiempo. Lo cual ha resuelto con organización, dedicando dos días a la semana a sus clases de baile, estratégicamente ubicados para no interferir con sus responsabilidades académicas; lo cual le permite disfrutar de ambas esferas de su vida.

Para él, la danza y las artes son fundamentales para la formación médica: “No sólo fomentan el autoconocimiento, sino también contribuyen al enfoque humanista y fortalecen la conexión interpersonal, características esenciales en la relación médico-paciente”, comentó. Particularmente, detalló que en repetidas ocasiones ha percibido una sincronía entre la retención de los movimientos corporales que requieren las coreografías y la comprensión de la vasta información médica.

Samuel visualiza un futuro donde tanto la Medicina como el baile tienen roles protagónicos, demostrando que la ciencia y el arte pueden coexistir y potenciarse el uno al otro. Actualmente, su meta académica es concluir el Internado Médico que inició el pasado 1 de enero, para más adelante especializarse en una residencia médica que se centre en la práctica clínico-quirúrgica.

Por Athziry Portillo